A bote pronto

El Barça salpicado por la política brasileña

El FC Barcelona se halla inmerso en dificultades deportivas dimanantes de su actividad principal, siendo un principal foco de atención la cobertura de su plantilla y el agujero que deja en el centro de la defensa las lesiones de Umtiti y Vermaelen, que dejan a Piqué y Lenglet en situación de indispensables cuando el catalán no muestra su mejor estado de forma y el francés, fichaje de verano, aún está en fase de adaptación al club, a la ciudad y al manido entorno mediático.

Sin embargo, es la política que proviene del nuevo continente y, más concretamente, de su estado más dimensionado la que acecha las decisiones blaugranas. Las elecciones políticas de Brasil sitúan como presidenciable al líder de la ultraderecha política, Jair Bolsonaro, militar en la reserva que se alinea en el Partido Social Liberal, al que se acusa nada menos que de homófobo, misógino y racista.

Ronaldinho es en la actualidad embajador institucional del Club y Rivaldo colaborador y ambos miembros del Barcelona Legend han publicitado su postura política de apoyo al líder político. El FC Barcelona se ha desmarcado, en primera instancia, del apoyo político de sus ex jugadores al ultraderechista político brasileño.

En esas condiciones se cuela en la rueda informativa un tema no menor, pero que atañe exclusivamente a la esfera social del Club, en tanto que difusor de unos valores éticos y deportivos y de compromiso formal ante la sociedad, como viene ya reflejado en su eslogan institucional que se refiere explícitamente a su raigambre: “Més que un Club”.

Ronaldinho se ha expresado en las redes sociales con un mensaje inequívoco en el que solicitaba el voto para el candidato Bolsonaro: “Para un mejor Brasil, quiero paz, seguridad y alguien que nos dé alegría de nuevo. Elegí vivir en Brasil y quiero un Brasil mejor para todos“.

Obviamente, esta situación de incondicional apoyo incomoda a la institución del FC Barcelona y cuestiona su postura oficial, ya que siempre ha velado por los valores democráticos desde su fundación a las acaballas del siglo XIX (año 1899).

Las presiones de la sociedad civil, sensibilizada por los hechos, han obligado a terciar al Club y lo ha hecho con una de cal y otra de arena, en esa línea de ambigüedad que marca esta directiva, en esa equidistancia que pretende fijar.

De un lado, la portavocía de la directiva que comanda Josep Vives ha manifestado: “Nuestros valores democráticos no coinciden con las palabras que hemos escuchado de este candidato“, para añadir después en la ceremonia de la confusión: “De todas formas, respetamos la libertad de expresión, incluso las palabras de Ronaldinho”. Para rematar el dislate: “No hemos tomado una decisión al respecto, ya veremos más adelante”.

Por su parte, Rivaldo se ha adelantado al posicionamiento blaugrana y ha hecho una libre interpretación en la blogosfera: “El F.C Barcelona respeta la libertad de expresión e ideología política de todos sus miembros y de ningún modo afecta a las relaciones personales y profesionales que mantiene con todos ellos”, Ha matizado más, que no mejor: “También me gustaría dejar claro que esta es mi opinión. Todo el mundo tiene derecho a apoyar a quien quiera. Yo estoy apoyando la victoria de Bolsonaro por un Brasil mejor”. 

Ronaldinho tiene un acuerdo comercial con el Club y percibe una retribución convenida por los actos que interviene presencialmente. Se desprende como probable, que el Club reduzca estas participaciones a la espera de nuevos acontecimientos y el estado de las repercusiones futuras. En las encuestas, Bolsonaro le saca 18 puntos a Haddad en su lucha presidencial.

Como en otras oportunidades, notamos a faltar una mayor contundencia en el posicionamiento de la directiva. O así piensa nuestra pluma.

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