A bote pronto

Barça y Madrid o la cara y la cruz

Es una certeza popularmente aceptada que cuando el Barça va bien, el Madrid va mal y viceversa. Son vasos comunicantes y se acostumbra a producirse. Quizá, porque los baremos de exigencia a esos transatlánticos futbolísticos es tal que al equipo que queda por debajo no se le valoran los méritos, condicionados por el reflejo de quien va primero.

Para Barça o Madrid ser segundo es un fracaso, según ese nivel de exigencia preconcebido. En el encaje de una misma competición, no es viable valorar positivamente el desempeño de ambos, por la razón de que el triunfo de uno atribuye el malogro del otro.

En este curso, sin embargo, podemos ponderar el rendimiento de ambos equipos por sí solos, primeramente sin el condicionante reflejo, aunque luego esa comparativa inevitable sume brillo a unos y desmerezca más a otros.

Nada hacía presagiar la realidad actual, según los inicios en los actos previos. El Real Madrid acometía la temporada con la aureola de campeonísimo, con una prensa servil y laudatoria a la causa que multiplicaba exponencialmente su valor deportivo. En tanto que el FC Barcelona padecía el deterioro de la marcha abrupta de Neymar, en un proyecto deportivo que se trataba de volver a construirse con la llegada en el banquillo de Ernesto Valverde, tras un curso en que el triunfo en la Copa del Rey se juzgaba insuficiente.

A la derrota contundente en la Supercopa española frente al eterno rival se unió la grave lesión de Dembélé, apresurado fichaje para sustituir a Neymar y cuyo coste puede llegar a ser de 147 millones de euros. En la otra acera, todo eran vítores con el triunfo también en la Supercopa de Europa y sus jugadores eran encaramados a los podios reales y virtuales. Así a Isco se le adjudicaba la distinción como el mejor jugador español de la actualidad, a  Asencio poco menos y a Cristiano Ronaldo se le anticipaba el Balón de Oro.

La realidad estropeó titulares y los nubarrones mediterráneos se desplazaron pronto a la meseta a una velocidad impensada. Hasta tal punto, que el comportamiento de ambos equipos han sido diametralmente opuestos a los pronósticos augurados.

El FC Barcelona ha firmado una primera vuelta de la liga excepcional, manteniendo una imbatilibilidad que también traslada a las otras competiciones. Acumula 29 partidos sin perder y con profusión de victorias, liderando la clasificación europea como único equipo invicto de las grandes ligas. Hasta esta semana le aguantaba el pulso el Manchester City de Pep Guardiola, pero cayó en Alfield frente al Liverpool (4-3)en un duelo clásico del calendario de La Premier.

El FC Barcelona, que se exhibió ante el Celta en octavos de final de la Copa del Rey, con goleada mayor en el Camp Nou tras un empate en Balaídos, prepara el derbi copero frente al RCD Espanyol. En Europa, en febrero, aguarda el choque con el Chelsea, eliminatoria que se iniciará en el Stamford Bridge, privilegio ganado en la cancha por haber sido líder del grupo de la liguilla.

La alineación- tipo de Valverde ha sido: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Rakitic, Busquets, Iniesta; Messi, Paulinho y Luis Suárez. Expuestos en un esquema del 4-3-3 que, en partidos más competitivos, se ha tornado en un dibujo de un 4-4-2 . Semedo, Mascherano, Vermaelen y Paco Alcácer han sido apreciables piezas de recambio, cualitativamente  por encima de Cillessen, Digne, André Gomes, Denis, Aleix Vidal, Deulofeu y Dembélé. Arda Turan y Rafinha quedaron inéditos.  

Si el FC Barcelona representa la cara, el Real Madrid resulta la cruz. Ya ha perdido en la primera vuelta más puntos que en todo el campeonato pasado (21 por 22). Sus figuras no rinden y la bautizada “BBC” es una caricatura, con Bale intermitente, Benzema abucheado y Cristiano Ronaldo sin gol doméstico. Con Ramos y Marcelo decadentes y Modric y Kroos con agotamiento prematuro.

En Europa se clasificó segundo en la liguilla, como en la edición anterior, y le aguarda el poderoso P.S.G. que sí tiene un “tridente” de órdago: Mbappé, Cavani y Neymar. En la Copa, eliminó a los modestos Fuenlabrada y Numancia, cediendo empates en casa y necesitando de cuatro penaltis a favor.

Zidane no encuentra soluciones deportivas y parece prisionero de sus jugadores por reconocimientos a méritos pretéritos. A la llamada “segunda unidad”, que fue básica en el reciente pasado, no se le ofrece la alternativa, pese al mediocre rendimiento de quienes se le han asignado titularidades. Algunos han caído en la frustración, que se denota en un estancamiento en su progresión natural.

Esa fidelidad del francés se manifiesta en su reacción negativa a la posibilidad  de fichajes y se enfrenta a su presidente plenipotenciario. Pero Florentino Pérez también está atado por el contrato muy generoso que ofreció al técnico que alcanza la temporada 2019-2020 y unos emolumentos contractuales de 20 millones de euros brutos.

El FC Barcelona camina firme, la proyección de los 51 puntos permite soñar en repetir la liga de los cien puntos que ya consiguió el equipo de Tito Vilanova el curso 2012-13. Son 29 partidos imbatidos y la marca del club la estableció el cuadro de Luis Enrique con 39 encuentros sin perder. Se ha vuelto a lesionar Dembélé, pero se incorpora el afamado y contrastado Philippe Coutinho para sumar calidad.

El Real Madrid estuvo a punto de batir el récord del Santos de Pelé de golear en partidos consecutivos, pero se quedó a las puertas. Desde entonces, cinco partidos de los dieciocho que ha disputado en esta liga, se ha quedado en blanco, tres de ellos en el estadio Santiago Bernabéu frente al Betis, FC Barcelona y Villarreal y en sus visitas al Atlético y al Athletic Club.

Ya son ocho veces este curso, repartidos en las tres competiciones, que los aficionados madridistas no han visto ganar a su equipo en casa. Esa distania sideral con la cabeza de 19 puntos,que pueden ser 16 sin ganan en Butarque el partido aplazado con el Leganés, han ocasionado la declaración sincera de Toni Kroos: “Nuestro objetivo es clasificarnos entre los cuatro primeros. Hay que pensar en entrar en la Champions”. Lo cual, pese a ser realista, no deja de ser hiriente en pleno mes de enero. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper