A bote pronto

Un Barça con hambre golpeó a los holandeses

Con una entrada superior a 73000 personas, en un horario ajeno a las obligaciones laborales del grueso de la población, el Camp Nou registró la rentrée europea del Barça con una goleada.

Un amplio resultado que no refleja las dificultades del partido y la puesta en escena de los holandeses, que no abandonaron sus opciones hasta casi un cuarto de hora del final, porque una brillante acción individual de Dembélé, puso terreno de por medio.

FC Barcelona 4 PSV Eindhoven 0, protagonistas y goles

FC Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Rakitic (Arturo Vidal, 84’), Sergio Busquets, Coutinho (Lenglet, 80’); Messi, Luis Suárez, Dembélé (Arthur, 83’)

PSV Eindhoven: Zoet; Dumfries, Schwaab, Viergever (Isimat-Mirin, 60’), Tasende; Rosario (Gutiérrez, 81’), Pereiro, Hendrix; Bergwijn (Malen, 78’), Luuk de Jong, Lozano

Goles: 1-0, Messi (31’); Dembélé (74’); 3-0, Messi (77’); 4-0, Messi (88’)

Árbitro: Tasos Sidiropoulos (Grecia). Tarjetas amarillas a Viergever (29’), Umtiti (54’), De Jong (56’), Umtiti (78’). Roja a Umtiti (78’)

Estadio: Camp Nou. 73.462 espectadores

Valverde apostó, como estaba cantado, por su equipo de gala, que tuvo, asimismo, una disposición sobre el terreno de juego previsible en el dibujo del 4-3-3, donde los delanteros Messi y Dembelé partían desde el exterior.

Los hombres de Van Bommel no perdieron la cara al encuentro y resultaron una oposición dura. El Barça no siempre acababa las jugadas y los contraataques neerlandeses ofrecían peligro evidente por la velocidad de su desarrollo y la facilidad de disparo.

En el primer tercio de partido, dominaba el Barça, pero las ocasiones se repartían por las respuestas amenazantes de los disparos de Pereiro y Bergwing con el punto de mira ligeramente desviado. La realidad es que los blaugranas llegaban a los aledaños de Zoet de manera más intrincada y con menos espacios para el remate.

En esas que llega un slalom de Dembelé que recoge un envío corto de Ter Stegen y recorre toda la franja del campo en diagonal para ser interceptado en falta, cerca del área visitante, por Viergever. Los propios holandeses adivinan la tragedia, hasta Lozano se pone, cómicamente, detrás de la barrera agazapado, para frenar un posible remate raso de Leo Messi. Pero el crack opta por un envío bombeado y magistral a la escuadra, imposible para Zoet, que es un guardameta en la agenda barcelonista para el caso de que Cillessen marchase a voluntad. Es el segundo gol de la temporada del argentino en la transformación de un golpe directo, en una especialidad que se faculta en progresión geométrica, para marcar distancias con los rivales.

No perdió la cara al partido el equipo de Van Bommel y el match alcanzó vértigo en el transcurrir de los minutos y en la medida de que las menguantes fuerzas físicas obligaban a marcajes más laxos. Las amenazas visitantes eran reales, pero también el ataque local, donde destaca una “delicatessem” de Suárez con un prodigioso remate que toca el travesaño.

El imprevisible Dembélé volvió a ejercitarse en un balón que recibe de Coutinho para zafarse de Hendrix y Lozano en movimientos de baile, antes de poner la directa hacia el marco y concluir con un disparo mortal de derecha, perfecto de colocación y potencia.

Tras el picotazo de “el mosquito”, repitió “la pulga”, al finalizar prodigiosamente con la derecha un envío excelso en vaselina de Rakitic.

Llegó la expulsión de Umtiti, primera en blaugrana tras 88 partidos, en un placaje al velocista Lozano y por consecuencia de la acumulación de amarillas, lo que obligará al técnico a alinear a Lenglet en Londres frente al Tottenham.

En inferioridad numérica, aún Messi redondearía el score con una nueva diana, al rematar muy certeramente un envío sutil de Luis Suárez que había recibido del croata.

El Barça consiguió un resultado espléndido que le coloca líder del grupo. Eso sí, empatado con el Inter que revertió en el tramo final un resultado desfavorable frente al Tottenham (2-1)

Una victoria mucho más trabajada de lo que, a priori, pudiera indicar el marcador. Los futbolistas blaugranas se tuvieron que poner el mono de trabajo para doblegar a un rival de altura, no solo metafórica.

El conjunto blaugrana cumplió globalmente con nota de aprobado alto y con individualidades de sobresaliente como Messi y Coutinho, que ya empiezan a buscarse el uno al otro, para garantizar el mejor trato de balón que ofrecen sus capacidades técnicas.

De notable alto cabe calificar a Dembélé, sobrevenido goleador con su quinto tanto de la temporada. El francés tiene un recorrido alcista elevado y, entre sus espacios de mejora, cabe una mejor selección de las jugadas que el partido reclama. La elección del ritmo y la pausa, que tan bien domina el maestro Leo Messi. O así piensa nuestra pluma.

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