A bote pronto

El Barça fue resultadista en Ipurua

El tropiezo casero ante el Getafe obligaba al FC Barcelona a la victoria para no alimentar esperanzas reales a su perseguidor Atlético. Así lo entendió Valverde que dispuso del mejor equipo, en su criterio, para sumar los tres puntos en juego. Ni siquiera rotó Iniesta, ni tampoco Sergi Roberto, Rakitic, o Busquets, que podian descansar en beneficio de Coutinho y Semedo, ambos futbolistas inhabilitados para este inmediato martes en el Stamford Bridge. 

Jose Luis Mendilibar ha armado un equipo que hace honor a su mote de “armero”, a que se refiere por la ocupación industrial de la población. Ha fichado bien en el mercado de invierno con la llegada del andino Orellana, ex del Celta y con contrato en el Valencia CF y del ex espanyolista Diop, entre otros.

Es un equipo sin fisuras que trabaja el esfuerzo físico hasta la extenuación y acomete al rival en su propia área. Lo observamos el pasado mes con la visita del Atlético, donde le castigó un tanto tempranero que no pudo compensar. Fue muy superior a los rojiblancos y el gol rondó los aledaños de un inmenso Oblack hasta el último suspiro. Frente al líder ocurrió parcialmente lo mismo, aunque en menor escala, pues Ter Stegen no tuvo que actuar en la emergencia y en el tramo final el equipo se resintió por la expulsión de Orellana, víctima de su sinrazón y encajó un segundo gol definitivo. En ambos partidos, se quedó sin premio.

SS Eibar 0 FC Barcelona 2, protagonistas y goles

S.D.Eibar: Dmitrovic; Rubén Peña, Ramis (Lombán, 46’), Arbilla, José Ángel; Orellana, Jordán (Charles, 83’), Diop (Escalante, 74’), Dani García, Inui; y Kike García.

FC Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto (Semedo, 90’), Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Rakitic, Busquets, Iniesta (Coutinho, 63’); Paulinho (Aleix Vidal, 74’); Messi y Luis Suárez.

Goles: 0-1, Luis Suárez (16’); 0-2, Jordi Alba (88’)

Árbitro: Hernández Hernández (canario). Mostró tarjeta roja a Orellana (65’) y expulsó a Mendilibar del banquillo (67’). Amarillas a Iniesta (47’), Orellana (58’ y 65’), Diop (64’)

Incidencias: Partido jugado en el estadio de Ipurua con 6.760 especrtadores.

Presión alta del Eibar

El conjunto eibarrés presionó en todo el campo y ahogó las evoluciones del Barça que no conseguía superar la línea de medios y conectar con los puntas. Elaboraba el fútbol de siempre, con aperturas a los laterales para trazar centros largos a la rifa de los remates de balones divididos. En ese escenario, destacó Piqué, todo un baluarte que se hartó de despejar balones de sus inmediaciones y que duplicaba ayudas en el franco derecho.

Transcurrido un cuarto de hora, Busquets, Messi y, en menor medida, Iniesta, pudieron tejer juego en franjas más avanzadas y próximas a las evoluciones de Luis Suárez. Y al segundo intento llegó el primer mazazo con consecuencias letales. Un balón que sirve Busquets en vertical a Leo Messi que filtró una asistencia colosal de rosca y en diagonal, superando las posiciones de la línea defensiva de cuatro para la carrera de Luis Suárez. El uruguayo quiebra a Dmitrovic en su salida desesperada y envía el cuero a la red.

Pudo llegar la puntilla en una incursión de Luis Suárez que recibió de Messi y le devolvió el balón desde la línea de fondo, pero el gran remate del argentino fue repelido por el palo por décimo séptima vez en el curso, la mitad de los registros blaugranas en esa estadística frustrante.

Pronto se rehizo el Eibar que siguió martilleando con balones colgados al área visitante. El Barça no podía jugar cómodo y Ter Stegen optaba por despejar en largo balones que le retornaban en la inmediatez. Orellana y Unui aceleraban por las bandas, doblados por Rubén Peña y José Ángel y las ocasiones de peligro potencial se sucedían, aunque tuvieran culminaciones erradas por falta de calidad de los rematadores. A Dani y Kike García, Jordan e, incluso al defensa Ramis, les faltó precisión en las últimas acciones de vanguardia.

Segundo período con el mismo guion

Se esperaba que reaparecería el Barça dominador de las segundas partes, una vez amansada la fiera (entiéndase como halagadora metáfora), pero no fue así. Los guipuzcoanos aún tenían fuerzas y rearme moral para asediar los aledaños de Ter Stegen y someter a los blaugranas a una tortura prolongada, al no pertenecerles el control del balón.

El resultado estaba en el alero por la persistencia local y porque un exceso de audacia podía devenir en imprudencia. Un control en largo, superando la línea de presión ponía a los estiletes blaugranas en condiciones de cerrar el partido. Leáse Luis Suarez o las llegadas de los laterales y de Paulinho. Leo Messi era un seguro de vida ya que mejoraba todos los balones que recibía y descoyuntaba todo el entramado de la retaguardia eibarresa.

Pasado el ecuador del segundo tiempo, la imprudencia de Fabián Orellana y la inflexibilidad del colegiado  canario Hernández Hernández rompen precipitadamente el partido. El chileno había visto una tarjeta amarilla en una fea entrada por detrás a Andrés Iniesta para cortar un contraataque y, pocos minutos después, a veinticinco de la conclusión y con el juego parado, aleja el balón de un manotazo incomprensible que le supone la segunda amonestación y consiguiente expulsión.

Hasta ese momento, la afición local no tenía motivos para quejarse de la actuación arbitral, que era permisiva con el fútbol de contacto, donde salía beneficiada la reciedumbre vasca por encima de la propuesta técnica barcelonista. Un colegiado que repetía, al igual que Fernández Borbalán en el Barça- Getafe, pues había arbitrado el partido de ida. Son decisiones poco explicadas del Comité Nacional de Árbitros que, desde 1993, aún preside Victoriano Sánchez Arminio.

A Luis Suárez se le señaló un fuera de juego, no se detuvo y pasó a Messi que, sabedor de la interrupción del juego, no fue al balón, por lo que es interpretable un desplazamiento voluntario, solicitándose una tarjeta, en justa correspondencia, que no se produjo. De todas maneras, hubiera tenido trascendencia menor, pues solo hubiese representado una primera amonestación. Quien se alteró con brusquedad es Mendilibar, que es expulsado por su vehemencia gestual desmedida y oratoria quejumbrosa.

El Barça aprovechó esta superioridad numérica, en particular, Alba al quedar liberado de sus compromisos defensivos. Fruto de ello, llegó la estocada definitiva en un desplazamiento horizontal de Coutinho a Aleix Vidal con centro del catalán para remate de Messi al que responde un acertado Dmitrovic, pero el balón queda suelto y lo recoge Alba que lo envía a la red con su “pierna mala”.

Bastó para el objetivo de la victoria la multiplicación de Piqué, la inteligencia de Busquets, la calidad de Leo Messi y la intensidad de Luis Suárez. Compromiso resuelto y Valverde lo interpretó bien: “Para nosotros era muy importante ganar hoy. Sabíamos que íbamos a sufrir, porque aquí sufre todo el mundo. El martes será otra historia.”

Se ha cubierto la jornada 24 y el Barça sigue líder imbatido. Sumando ediciones son ya 31 jornadas invicto e iguala los registros de la “era Guardiola“. Ello en una fecha en que se conmemoraba una efeméride singular. Un 17 de febrero de 1974, el FC Barcelona del futbolista Johan Cruyff lograba un 0-5 en el estadio Santiago Bernabéu, en aquella España de blanco y negro, triste y opaca, de las prostrimerías del franquismo.

El valor de aquella victoria tuvo ribetes históricos y paradeportivos. La de hoy, simplemente, ha sido para sumar tres puntos con el objetivo de ganar una liga que ya estaba muy bien encarrilada. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper