A bote pronto

El Barça cede el liderato al Sevilla FC

Ya nos temimos que el conocimiento del descalabro madridista ante el Alavés, lejos de insuflar ánimo para marcas distancias y agitar todavía más las aguas turbulentas en el entorno del Paseo de la Castellana, sirviera para conformar un Barça más relajado y menos ambicioso.

Un empate bastaba para tener al Real Madrid bajo control, aunque el Atlético, que venció por un raquítico 1-0 al Betis en una contienda igualada, solo sea superado por la diferencia de goles. En esa lucha a tres, el tapado ha sido el Sevilla de Pablo Machín que se encarama como nuevo líder, posición circunstancial que puede deshacerse en el duelo directo de la jornada nueve en el Camp Nou.

Volvió el Barça de la liga, tras el paréntesis brillante en Wembley, para encadenar su cuarto partido consecutivo sin ganar, que han sucedido a los cuatro primeros envites victoriosos. Tres empates y una derrota en Leganés solo le han permitido sumar tres puntos de los doce en juego. La suerte es que el Real Madrid que partía con dos puntos menos en la jornada quinta, solo ha adicionado un punto más en este tránsito negativo (cuatro de doce).

Valencia CF 1 FC Barcelona 1, protagonistas y goles

Valencia CF: Neto; Piccini, Garay, Gabriel Paulista, Gayà; Carlos Soler, Parejo, Kondogbia (Coquelin, m, 79), Guedes (Cheryshev, m.11); Gameiro (Rodrigo, m.67) y Batshuayi.

FC Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Vermaelen, Jordi Alba; Rakitic, Busquets, Arthur (Rafinha, m.88); Messi, Luis Suárez y Coutinho (Dembélé, m.84),

Goles: 1-0, m.2: Garay. 1-1, m.23: Leo Messi

Árbitro: González González (comité castellano-leonés). Amonestó por el Valencia a Carlos Soler y Parejo y por el Barcelona a Luis Suárez y Coutinho. Al frente del VAR el colegiado Sánchez Martínez.

Incidencias: Encuentro disputado en Mestalla con 46.249 espectadores.

Por sexta jornada consecutiva, en algún momento del encuentro, el Barça ha tenido que remar con un marcador desfavorable. Esta vez en Mestalla, escenario donde lleva ya once años sin perder, el golpe bajo no tardó en llegar. Justamente 75 segundos en el que un córner botado por Parejo lo remacha bajo palos un desmarcado Ezequiel Garay. En el trayecto del balón se produce un despeje defectuoso de Vermaelen hacia atrás que despista el proyectado despeje de Luis Suárez y hace inane la intervención de Piqué extrañamente agazapado.

Este Barça común, adormilado en el inicio, padeció unos minutos de acoso ché, con aproximaciones nítidas que no se tradujeron milagrosamente en el score. Ello dio vida a los blaugranas que se fueron haciendo con el timón de mando, con un Arthur omnipresente que mejora los balones que recibe e identifica el adn blaugrana.

En el ecuador del tiempo, se produjo una caída de Luis Suárez con una doble duda acerca del lugar en los límites del área y de la posible infracción del defensa. Duda que no tuvo el colegiado que no utilizó los servicios del VAR. El colegiado castellano-leonés González González es un árbitro que no gusta a la plantilla barcelonista que tiene diversos agravios, algunos de los cuales Luis Enrique, en su etapa de entrenador, hizo públicos.

Enrabietado el equipo por esta inacción arbitral, al siguiente minuto, Busquets combina con Messi que hace la pared con Luis Suárez y resuelve antes de llegar al balcón del área con un tiro raso y ajustadísimo a la cepa del poste izquierdo de Asenjo para firmar el empate. Es el sexto gol del crack en esta liga y suma ya veinticinco goles marcados al Valencia en treinta y un partidos oficiales. Máximo goleador en Europa, queda en laLiga a un gol del jugador del Girona Christian Stuani que comanda el trofeo Pichichi.

El FC Barcelona acentuó su dominio territorial en la primera mitad con el 73% de posesión y un 66% localizado en el campo valencianista. Sin embargo, faltaba frescura atacante y el peligro real se circunscribía a las acciones de Messi. Fue favorecido por la tempranera lesión del inquietante Guedes, que ya había ganado duelos individuales a Semedo y Piqué.

La tónica del segundo acto no varió y los locales aceptaron sus opciones menores a un eventual contraataque exitoso y los blaugranas dominaban más por inercia que por convicción.

Al borde del último cuarto de hora, el colegiado escatima una falta clarísima a Messi que, rodeado de contrarios, aplica una extrañísima y mal interpretada ley de ventaja que favorece al infractor. El “diez” no prosperaría en la jugada y el mal juez le había usurpado el lanzamiento de un golpe franco directo en su zona de seguridad.

El triunfo que no llegó debió firmarlo Coutinho un minuto más tarde cuando Luis Suárez le faculta un balón franco en el área chica que el brasileño quiso asegurar tanto que permitió la intervención destructiva de un célere Gayà. Fue la gran ocasión.

Valverde había repetido patrón londinense, con el único cambio de Lenglet por Vermaelen que permitía tener activado al belga. Pero el equipo no escuchó la musiquilla de la Champions League y se quedó en modo laLiga.

Sobró cansancio, justificado también en el Valencia, pero faltó el alma de campeón. El cuadro de Marcelino García Toral solo ha ganado uno de los diez partidos oficiales que ha disputado, aunque viniera del meritorio empate a domicilio en Manchester, en plena crisis de juego del United. El entrenador ché se ha enfrentado, con diferentes equipos, en diecinueve ocasiones al FC Barcelona y jamás ha vencido, cosechando mayoría de derrotas y algunas elocuentes.

Esta pírrica igualada posibilita al Real Madrid ganar tiempo, tomar un respiro y prolongar su agonía. Salvo que Florentino Pérez precipite los acontecimientos y extienda el finiquito al cuestionado Lopetegui en la reunión de este lunes, como apuntan algunos medios locales madrileños, en una predicción que no se sabe si parte del deseo o de la información.

Era una jornada que propiciaba una victoria barcelonista para afianzarse en el liderato y se quedó en un empate que sabe a poco a la parroquia culé y deja las dudas abiertas sobre si el campeonato doméstico es un objetivo real más allá de los pronunciamientos formales y verbales. O así piensa nuestra pluma.

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