A bote pronto

El Barça de básket campeón

El Basket blaugrana sale del ostracismo conquistando, contra pronóstico, la Copa del Rey. Desde la Supercopa del 2015 que la sección no levantaba un trofeo, siendo el último de primer rango la liga ACB del curso 2013-14, con Xavi Pascual de técnico.

El rumbo perdedor llevó el curso pasado  a contratar los servicios de Georgios Bartzokas , al que faltó suerte, adaptación y acierto. Llegó Sito Alonso en este ejercicio y el equipo se movió en una mediocridad alarmante que le sacó prácticamente de Europa y fue un equipo maleable y asequible en nuestras canchas, con un saldo total de 21 derrotas y 19 victorias.

La solución pasaba por Suiza.

En tierras helvéticas, estaba Svetislav Pesic en régimen de pensionista selecto, tras su paso por el Bayern en el 2016 y gozando de la nieve alpina. Fue Nacho Rodríguez quien le confió la resurreción del equipo, atendiendo a su pasado blaugrana que contemplaba una Euroliga (2002-03), dos Ligas ACB (2002-03 y 2003-04) y una Copa del Rey (2002-03). Había dimitido hacía más de trece años por desavenencias con Valero Ribera, el técnico procedente del balonmano que, en aquel entonces, dirigía las secciones polideportivas.

Han bastado diez días para que la metamorfosis de una plantilla alicaída y en dinámica perdedora, cambiara el chip de la mano sabia del serbio. Cuatro partidos, cuatro victorias. De ellas, las tres últimas concatenadas en la final a ocho de la Copa del Rey que ha permitido alzar el trofeo ante rivales cualificados como el Baskonia, el Herbalife  de Gran Canaria, que jugaba en su cancha, y el Real Madrid.

Un nuevo proyecto deportivo parecía irse al garete, pero los mismos hombres que han estado puestos en entredicho se han levantado. Y así Thomas Heurtel  ha sido declarado el mejor jugador del torneo, pero han brillado los Pau Ribas, el mejor de la final (24 de valoración) y Víctor Claver, el espíritu de Hanga y Oriola, la deteminación de Sanders, el renacimiento de Ante Tomic, etc.

El recurso salvador de Pesic le da carta blanca para negociar su continuidad, pese a que vino en la emergencia para cubrir una temporalidad. Pertenece al técnico serbio la reflexión ilustrativa de que el jugador que tiene tres coches en su garaje no va al rebote ofensivo. El grafismo de esta metáfora marca su grado de implicación y exigencia. Este aspecto del juego fue una baza ganadora en todo el desarrollo del torneo que se manifestó en la gallardía y el orgullo mostrado por los profesionales sobre la pista.

El Barça llegaba a Las Palmas con la rémora en el talego de 21 derrotas encajadas, pero con una consigna labrada a fuego por el técnico ejerciendo de psicólogo: “Empezamos una nueva temporada”.

Real Madird 90 – FC Barcelona 92, protagonistas

Real Madrid (21+13+18+38): Causeur (2), Doncic (14), Campazzo (14), Tavares (2), Thompkins (17) -quinteto titular- Randolph (2), Fernández (14), Reyes (2), Ayón (3), Carroll (18), y Taylor (2).

FC Barcelona Lassa (15+25+27+25): Hanga (12), Heurtel (8), Sanders (12), Tomic (17) y Moerman (4) -quinteto inicial-, Ribas (21), Navarro (-), Oriola (9), Claver (7), Koponen (2).

Árbitros: Daniel Hierrezuelo, Emilio Pérez Pizarro y Carlos Peruga. Eliminaron por personales a los barcelonistas Moermann, en el minuto 37, y a Adam Hanga, en el minuto 38. También fue eliminado el madridista Campazzo, en el minuto 40.

Incidencias: Unos 9.912 espectadores acudieron hoy al encuentro correspondiente a la final de la Copa del Rey 2018, que se ha celebrado en Las Palmas de Gran Canaria.

El desarrollo del partido

Empezó el Real Madrid mandón que se sabe favorito y que puso el luminoso en un tempranero 21-13, pero el Barça no daba señales de doblegarse  y revertió el score en un primer 29-30. A partir de ahí, los blaugranas hicieron suyos los parciales ganadores alcanzando ventajas importantes (34-51), siendo la máxima de 18 puntos (40-58) que los hombres de Pablo Lasso no pudieron corregir, aunque tuvieran la última bola de partido para revertir la suerte de la final en un triple fallado, en una acción de Claver sobre Taylor reclamada como personal.

Cierto, en la última fase del postrer cuarto, al conjunto de Pesic le entraron dudas y le atenazó la responsabilidad. Los triples blancos, dos de ellos de Thompkins y el protagonismo estelar de Carroll, llevaron el electrónico a una igualdad técnica a once segundos del final.

Pablo Lasso dispuso a los pequeños sobre la pista con Thompkins y estuvo a punto de salirle bien contando con la imprecisión en los lanzamientos de personales forzadas, principalmente Oriola que erró sus dos lanzamientos que dieron oxígeno al Real Madrid.

Pero este final angustioso forma parte de la esencia y grandeza de este deporte que permite las alternancias, según las fases cíclicas de inspiración de los contendientes.

Esta victoria, justa en el global del partido y en el conjunto de esta edición copera, será un bálsamo para una sección que mostraba grietas en el sentimiento del aficionado que, en buen número, había abandonado su presencia en el Palu Blaugrana. Así lo pensó Josep Maria Bartomeu que es un hombre cercano al baloncesto y que se había encargado de la sección cuando era vicepresidente del Club. Allí estaba presente el primer mandatario barcelonista en el palco canario, junto a su homólogo Florentino Pérez. Fue el catalán quien consoló primero al madridista, antes de que éste le felicitara por el triunfo.

Una gran final para una gran victoria que mete al Barça en una nueva realidad para ser competitivo en la liga ACB, como bien advirtio su exigente técnico.

El Real Madrid fue el gran rival de siempre. Capaz de ir perdiendo por 17 puntos en el último cuarto y disponer de un triple para ganar y dos posibles tiros desde la línea para empatar, en el caso de que los colegiados hubieran atribuido personal a Claver en la última jugada discutida. Tras cuatro triunfos consecutivos en la Copa, los blancos dan el relevo al FC Barcelona. Feliz resurrección, ahora a por la liga ACB. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper