A bote pronto

El Barça B bajo la amenaza del descenso

El Barça B está en puestos de descenso y a cinco puntos del Almería quien es que marca la posición para salvar el estropicio. Ello es así cuando solo faltan cinco jornada para concluir el campeonato de liga y el equipo ha dejado escapar una ocasión pintiparada en su visita al deshauciado Lorca, zanjada con otra triste derrota.

Esta nuevo traspiés se produce cuando la directiva del Club tuvo a bien cesar a Gerard López, quizá demasiado tarde, para dejar el equipo en manos de García Pimienta, experimentado entrenador que ha llevado al éxito europeo al juvenil A, proclamándose campeón de la  UEFA Youth League, en la edición actual, al vencer en semifinales y la final al Manchester City y al Chelsea, respectivamente.

Con Eusebio Sacristán de entrenador, el filial obtuvo su mejor clasificación en la Segunda A en el curso 2013-14, firmando un brillante tercer lugar. Ello fue a la tercera temporada del técnico de La Seca, después que en las dos precedentes hubieran terminado en un octavo y noveno puesto, también meritorios.

Sin embargo, en el curso 2014-15, el exceso de juventud produjo una plantilla descompensada que alineó al equipo con los puestos de descenso y conllevó la absurda destitución del técnico. Jordi Viñals no pudo reparar el desaguisado. Llegó Gerard López, que lucía en la  tarjeta de presentación el inoperante cargo de entrenador de la selección de Catalunya.

En su primer año en Segunda B (equivalente a la antigua tercera división) el equipo se clasificó en la segunda mitad de la tabla, pero en el curso pasado logró el ascenso, gracias a mutar los conceptos del equipo filial, dotándole de futbolistas de probada experiencia que  ponía en cuestión la esencia del modelo, prevaleciendo las urgencias del objetivo a corto.

Este curso 2017-18 la plantilla sufrió un carrusel de cambios, aunque ninguno con el registro positivo de ascender al primer equipo a algún futbolista. No ocurre desde hace cinco años que se incorporó al primer equipo a Sergi Roberto. En total se produjeron dieciséis incorporaciones, cinco de ellas en el mercado de invierno. Un dislate incomprensible que desertó a más aficionados de las ya poco pobladas gradas del Mini Estadi.

Gerard López no pudo confeccionar un equipo competitivo y sus probaturas constantes, poco comprensibles para una mayoría, llevaron al equipo a un juego caótico y deprimente que la tabla clasificatoria reflejó fehacientemente.

Es urgente redefinir el modelo. El Barça B fue creado para nutrir futbolistas al primer equipo y para promover a otros  jugadores de buen cuajo, pero que no hayan alcanzado el nivel de excelencia requerido para militar en un equipo que aspira a los galardones supremos en el marco nacional e internacional.

La estructura del FC Barcelona debe ser una fábrica de futbolistas, que muchos de los cuales tendrán un recorrido notable en el fútbol profesional. El Barça debe obtener un fruto económico en transacciones que le permita cuadrar los números para sostener la viabilidad del proyecto deportivo.

Muchos opinadores, profesionales o no, sostienen la creencia de que dar el salto de Segunda B al primer equipo es excesivo, aunque hay los antecedentes en la campaña 2008-09 de Busquets y Pedro, como el propio Pep Guardiola de entrenador, que pasaron al primer equipo y fueron piezas importantes en la consecución del primer “triplete”.

Si se consuma el vaticinio, el actual entrenador García Pimienta debería contar básicamente con los jugadores juveniles campeones de Europa. Se trata de una hornada de prometedores futbolistas con los que abrir un nuevo ciclo.

Si miramos en el espectro de la Primera División española, podemos observar que ningún equipo primate sostiene un equipo filial en la segunda categoría del fútbol español.

Hay que fomentar una buena política de cesiones, en los mercados interiores y exteriores, de figuras en ciernes a entidades que les procuren un crecimiento deportivo con la expectativa del retorno.

No es un drama que el Barça B milite en Segunda B, que puede responder, incluso, a criterios deportivos. Sí lo está siendo la errática temporada donde quedan difusos los criterios y las intenciones. Revisar el proyecto para definir el modelo y los objetivos es el reto urgente. O así piensa nuestra pluma.

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