A bote pronto

Arturo Vidal es el nuevo Paulinho

El FC Barcelona repite el “plan B” y al frustrado fichaje de Wilson sustituido por Malcom, le sigue la llegada de Arturo Vidal que cubre la imposibilidad de contratar a Adrien Rabiot y compensa la ausencia no forzada de Paulinho. Con ello parece que Valverde queda satisfecho, pues le han servido los perfiles que deseaba, aunque le hubiera gustado una participación más directa en las elecciones nominales. De ahí su desmarque cuando le preguntaron por Malcom: “Es un fichaje del Club”.

La dirección técnica del Club ha ultimado la plantilla con la cuarta incorporación que cierra el capítulo de altas, salvo que la marcha de Cillessen obligue a otro movimiento. La polifuncionalidad de los futbolistas hace que los puestos estén doblados, aun cuando se cerrara en veintiuna fichas.

La secretaría técnica ha hecho los deberes de las altas y le falta completar el capítulo de bajas que está encarando sin prisas, pero sin pausas. Se han concretado las bajas de Digne, Aleix Vidal, Iniesta y Paulinho, cubiertas por Cucurella (o en su defecto, Miranda), Aleñá, Arturo Vidal, Arthur Melo y Malcom.  

A día de la fecha, con los postreros movimientos de los Vidal, Arturo suma y Aleix resta, la primera plantilla del FC Barcelona la componen 26 futbolistas, de los cuales cinco son transferibles: Yerry Mina, Rafinha, Gomes, Alcácer y Munir.

De llevarse a cabo todas las transacciones, el grupo quedaría compuesto por 21 futbolistas a las órdenes de Valverde que satisface sus deseos de gestionar una plantilla corta que posibilite la participación de los jugadores emergentes del Barça B e, incluso, del equipo  de juveniles A.

El manager general, Pep Segura, también debe gestionar el futuro de otros futbolistas que no han alcanzado las expectativas para acceder al primer equipo, pero que el descenso de categoría del Barça B, obliga a transferencias a equipos de más calado para no impedir su progresión. Sería los casos de Arnaiz, Samper, Palencia, Marlon Santos y algún otro que pueden procurar ingresos sin perder el posible rescate del jugador, de acuerdo a su evolución futura.

El fichaje de Arturo Vidal ha vuelto a escandalizar a los más puritanos defensores del adn barcelonista. Puede ocurrir que sea una reiteración del caso Paulinho, que obtuvo el pasado año toda clase de reparos que acabó en parabienes para el internacional brasileño por su contribución al equipo.

La historia se repite y las circunstancias se asemejan. El andino es un veterano de 31 años, curtido en varios frentes que ha defendido las camisetas históricas del Colo Colo, Bayer Leverkusen, Juventus y Bayern de Münich, además de la roja de la selección de Chile. Llega a un precio de 19 millones de euros, que serán 22 millones con las variables. Se ha de rentabilizar en los tres años de su contrato que ofrece unas fichas altas que parece alcanzan los nueve millones netos anuales.

Es un perfil de jugador carente en la plantilla. Destaca por su potencia física, perseverancia en la recuperación y en la presión, capacidad de trabajo, instinto competitivo con el punto de agresividad que le ha dado algún disgusto. Tiene, también, un interesante juego aéreo que le hace peligroso en esta faceta. Su técnica individual se corresponde a la de un jugador que lleva una década en la cumbre.

Su incorporación ha sido una oportunidad de mercado, pues parece que no contaba en los planes del técnico Niko Kovak. Ya ha dejado la concentración en las idílicas instalaciones del lago Tegern en la Selva Negra bávara y pasará el último requisito del examen médico, que no es trámite baladí, pues su rodilla ha repetido quirófano.

Tiene ojeriza al Real Madrid y no se ha recatado a la hora en hacerlo público. Recuerda episodios pasados y en la penúltima Champions League fue expulsado en el estadio Santiago Bernabéu de forma arbitraria por el inefable colegiado Viktor Kassai. Contra diez acabaría ganando en la prórroga el equipo madridista y el chileno indignado espetó. “Este robo no puede pasar en Champions”.  

En esta última edición europea los favores al equipo blanco se volvieron a reiterar y la eliminación de su ex equipo transalpino, la Juventus, que ganando 0-3 vio como se le señalaba en su área, en período de descuento, un penalti imaginario que resultó decisivo. Hay imágenes que muestra su estado de alegría y decepción en el transcurso del partido en clave italiana.

En semifinales, una lesión le privó de volverse a enfrentar al Real Madrid. “Otro penalti de mierda”, escribió en las redes sociales, con ocasión de una enésima ayuda arbitral que no vio la mano inculpatoria de Marcelo en área propia.

Aunque haya un runrún desfavorable al fichaje por entender que se traiciona un estilo, las características de juego del chileno encajan con el ancestral sentimiento del público barcelonista que premiará su lucha sin denuedo honrando la camiseta blaugrana, como en su día lo hicieron otros históricos como Johan Neeskens o Hristo Stoichkov, entre tantos otros. O así piensa nuestra pluma.

Facebook- Barça Universal

Twitter: @aalbertgilper