A bote pronto

Al Barça le faltó convicción para vencer

El mediodía sabatino nos deparó la sorprendente y abultada derrota del Real Madrid ante el modesto Eibar, a la que el técnico Solari, enojado y corto de miras, solo supo apreciar razones de magnitud testicular.

Era el aperitivo de una jornada que en horario vespertino despuntaba con dos choques de gran significado y significante. En Buenos Aires, “La Bombonera” debía acoger la vuelta de la final de la Copa de Libertadores, equivalente a nuestra Champions League europea, entre River y Boca. Los graves tumultos callejeros impidieron su celebración que, tras dos intentos de aplazamiento horario, ha quedado pospuesto para este domingo, si se reprime el despropósito.

De suerte que nos quedamos con el “clásico bis”, como podríamos calificar a los duelos FC Barcelona- Atlético y viceversa, que mantienen su competitividad, pero han perdido en los últimos años las esencias de un juego generoso y alineado con el espectáculo de los goles.

Les importa no perder, aventuramos en el A Bote Pronto de la previa y a ello estrujaron sus sentidos en la pizarra los entrenadores Simeone y Valverde. “El Cholo” con su ancestral táctica de priorizar la destrucción y “el txingurri” con la obsesiva fijación por la posesión. El resultado fue un encuentro donde la sosería fue el principal ingrediente y el empate penaliza la falta mutua de ambición. Por miedo a perder, no jugaron con la convicción requerida para ganar.

Atlético 1 FC Barcelona 1, protagonistas y goles

Atlético: Oblak; Arias, Savic, Lucas, Filipe; Koke, Rodrigo, Saúl, Lemar (Vitolo, m. 63); Griezmann y Diego Costa (Correa, m. 80).

FC Barcelona: Ter Stegen; Nelson Semedo, Piqué, Umtiti, Jordi Alba; Sergi Roberto (Rafinha, m. 46), Busquets, Arthur (Dembélé, m. 80), Arturo Vidal (Malcom, m. 84); Messi y Luis Suárez.

Goles: 1-0, m. 78: Diego Costa cabecea un córner lanzado por Griezmann. 1-1, m. 90: Asistencia de Messi y Dembelé bate por raso a Oblak.

Árbitro: Gil Manzano (Colegio extremeño). Amonestó a los locales Lucas (m. 39), Griezmann (m. 48), Rodrigo (m. 86) y Filipe Luis (m. 87) y a los visitantes Busquets (m. 29) y Rafinha (m. 92).

Valverde alineó un equipo previsible que reforzó el juego de contención, bajo la excusa de la ausencia obligada de Rakitic y de Coutinho, cuya reaparición se postergó como medida precautoria. Sergi Roberto cubría la falta del croata, en tanto que Arturo Vidal otorgaba consistencia al centro del campo y se desdoblaba en zona de tres cuartos como tercer hombre ocasional de vanguardia. Los laterales Semedo y Alba fijaban más su posición defensiva, que contaba en su línea con la reaparición de Umtiti, al que Valverde priorizó sobre Lenglet por su mayor velocidad, necesaria en la corrección de espacios.

Frente a ello, Simeone estableció su 4-4-2 que en muchas fases se transformó en un 4-5-1 por la tendencia de Griezmann de dar cobertura al medio campo. El Atlético de Simeone se dispuso feliz sin balón y dejó a la procura de una recuperación para montar un contraataque con espacios y superioridad numérica. El Barça caracoleó en zona de tres cuartos con la herramienta del esférico comúnmente en sus pies, pero sin la persuasión de que debía arriesgar e imprimir un ritmo de circulación más alto para optar a batir la portería de Oblak.

Ello explica un primer tiempo soporífero en donde ambos porteros solo intervinieron una sola vez cada uno. El esloveno para cortar un centro fallido de Sergi Roberto y el alemán para atorar un despeje descontrolado de su propio compañero Piqué.

La segunda mitad se inició con la presencia de Rafinha que sustituyó a Sergi Roberto, el cual abandonó el campo por lesión muscular en las acaballas del primer acto. Cambio que no alteraba el dibujo ni las intenciones. Los visitantes acumularon porcentajes de posesión que llegó al 80% en este segundo acto, debido a recuperaciones rápidas blaugranas, pero también a una dejación expresa atlética de la conservación del cuero.

Un aviso de Griezmann que ganó un balón a Arthur y centró un balón al área al que no llegó Diego Costa, aunque sí Piqué, dio paso a un aldabonazo rojiblanco que tuvo premio en el marcador. Fue a pelota parada y el Atlético sacó fruto de su primer córner – el Barça ya llevaba contabilizados siete infructuosos -. Un balón al segundo palo que Diego Costa, marcado eventualmente por Rafinha, remató a la red contando con la blandura de manos de Ter Stegen, además, mal colocado.

Con el luminoso a cero ya estaba preparada la entrada al húmedo césped de Dembélé, pero se llevó a cabo a rebufo de un resultado parcial de derrota. El díscolo francés volvió a ser decisivo, como lo fuera en Tánger, Valladolid, Donostia o Madrid-Vallecas. Una conducción vertical de Messi con apertura al extremo, que amaga el chut de derecha para fintar al defensa y disparar con la zurda a la red.

La igualada restablecía la lógica argumental del encuentro y permitía a los blaugranas dormir como líderes, a la espera del Sevilla que recibe hoy domingo al Valladolid con el reclamo del liderazgo como agasajo al alcance. Eso sí, se ha incrementado en un punto la distancia con el Real Madrid que ahora queda a cinco puntos.

En el plano individual, el más notable fue Busquets que cumplió su partido 500 desde que debutara de la mano de Pep Guardiola en el curso 2008-2009. Fue injustamente apercibido por el árbitro en una acción con Lucas Hernández en la que el propio colchonero, pícaramente, busca el contacto para dejarse caer. Leo Messi mejoró su aportación con respecto al festival bético de la pasada jornada, pero no fue suficiente para marcar distancias.

Los blaugranas tuvieron consciencia de su precariedad defensiva y juntaron líneas y fueron solidarios en las ayudas y en esa tarea aprobaron el examen colectivamente. Arriba les faltó mordiente y empeño.

Barça y Atlético cumplieron objetivos menores quedándose a medias. Simeone no se aparta de su guion, a través del cual prima el resultado sobre el juego y, para Valverde, no perder fue alivio suficiente. O así piensa nuestra pluma.

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