A bote pronto

Sergio Ramos y los controles de drogas

Escribíamos este martes en A Bote Pronto, acerca de los gravísimos hechos que se le imputan al Real Madrid y al jugador Sergio Ramos que, como aventuramos, están siendo vergonzantemente minimizados en algunos casos e ignorados, en otros medios. Bajo el axioma de que de lo que no se escribe o habla no ha sucedido.

Es responsabilidad de los medios independientes como PlanetaDeporte.es hacer llegar la información al lector.

Abordamos, por orden cronológico, los dos affaires en los quedan comprometidos el Real Madrid y su capitán, según ha desvelado Fooball Leaks en contrastada primicia informativa.

  • Final de Champions League 2017 en Cardiff, Real Madrid – Juventus

El jugador Sergio Ramos dio positivo en dexametasona, sustancia prohibida, salvo conocimiento previo registro del Organismo de la UEFA a través de sus servicios médicos.

La UEFA, que preside el muy madridista Aleksander Ceferin, archivó en culposa acción el expediente, tras escuchar las débiles explicaciones del galeno del Real Madrid que atribuía “a la euforia” por la victoria el descuido comunicativo. El carpetazo de la UEFA se fundamentó al escuchar las explicaciones de parte, por las que el Real Madrid atribuyó el error a su médico, que confundió la betametasona con la dexametasona, las dos medicaciones prohibidas.

Ello contraviene frontalmente con el código de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) que en su artículo tres, deja la cuestión meridianamente clara:

  • Es deber de los atletas asegurarse de que ningún producto prohibido se introduzca en su organismo y aparezca en sus muestras.
  • No resulta necesario que se demuestre conocimiento, falta o negligencia para que haya una violación del Código.

Este artículo tres, en esta ocasión no aplicado, fue la base para la sanción al ciclista español Alberto Contador, entre otros deportistas de distintas disciplinas.

  • Malága 1 Real Madrid 2, partido de liga del 15 abril 2018

Ramos fue designado para pasar el control antidoping y el jugador, desatendiendo la legislación vigente y los requerimientos del agente de control, se duchó previamente, bajo la banal excusa de la premura de tiempo para coger el avión de regreso a Madrid.

El futbolista de Camas negó en un principio esa falta de permiso, pero el informe desvelado por Fooball Leaks es concluyente: “No tuvo permiso para ducharse, no hizo caso de las advertencias y esta obstaculización supone una infracción muy grave de la normativa”. Además, faltó a la verdad.

Ramos pasó el control satisfactoriamente, aunque con la posible adulteración de los datos por los efectos de la ducha que puede propiciar una primera micción que cuestiona la bondad de la prueba.

La Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte, acrónimo AEPSAD, que preside José Luis Terreros Blanco se evadió del tema de forma poco o nada convincente: No se contaba con evidencias suficientes, y la legislación impide comentar las diligencias efectuadas. Otro carpetazo irresponsable a medida de intereses insondables.

  • Antecedentes de sanciones a Simon Yates y Eric Molina

En el reciente año de 2016, Simon Philip Yates dio positivo en el critérium París-Niza al observarse en la sangre “terbutalina, una sustancia prohibida pero que tiene la exención bajo uso terapéutico declarado previamente. El lapso grave del médico le costó al ciclista cuatro meses de inactividad deportiva, consecuencia de la estricta aplicación del reglamento llevado a cabo por la UCI (Unión Ciclista Internacional).

En diciembre, también de 2016, la organización británica U.K. Anti-Doping (UKAD) suspendió por dos años al boxeador de los pesos pesados Eric Molina, por un combate celebrado en el Manchester Arena, parado al tercer asalto por la inferioridad del contrincante Anthony Joshua.

Eric Molina dio positivo en el control de drogas por advertir la ingestión de una medicación que contiene dexametasona, un corticosteroide que está prohibido por la Agencia Mundial Antidopaje para uso en competición, la misma sustancia que inyectaron a Sergio Ramos. No le sirvió para nada al campeón estadounidense su argumento de que no pretendía engañar a nadie y que su uso era como antiinflamatorio.

Con estos antecedentes y con las irregularidades cometidas por duplicado por Sergio Ramos y el Real Madrid resulta incomprensible y ajeno a la equidad que, tanto el jugador como la entidad resulten incólumes. Los despachos no otorgarán la Champions League a la Juventus por irregularidades del rival.

Los tentáculos del poder y las influencias obran milagros. Todo hace pensar que, con otra camiseta, la punición hubiera sido ejemplar. O así piensa nuestra pluma.

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