A bote pronto

Valverde, a la tercera la vencida

Llega Valverde sin un currículo espectacular, pero sí con suficiente bagaje y cultura futbolística para hacerse cargo de un equipo tan grande como el FC Barcelona.

Hasta llegar aquí, ha dirigido a Espanyol, Olympiacos, Villarreal, Valencia y al Athletic Club en dos etapas distintas. Ésta, recién, ha durado cuatro años y ha representado su consagración.

Ha llevado a Europa al Athletic Club en las cuatro temporadas, en la primera de ellas a la primera competición de la Champions League y en este trienio a la Europa League. El cuadro bilbaíno ha experimentado una transformación paulatina de su fútbol  y la base de su reciedumbre vasca ancestral ha dado paso a un fútbol más elaborado con querencia a la posesión del balón.

Por dos veces, el director deportivo Andoni Zubizarreta quiso traerlo al FC Barcelona y ahora a la tercera, de la mano de Robert Fernández, se concilian los objetivos de las partes, cuando el técnico vasco, aunque natural de la provincia de Cáceres de donde emigraron sus padres a su temprana edad, se halla en el cénit de su carrera a sus 53 años. (Viandar de la Vera, 9-2-1964).

Ernesto Valverde conoce la casa, no en vano militó entre 1988-1990 en la primera plantilla entrenada por Johan Cruyff al ser fichado procedente del RCD Espanyol. Era un extremo inteligente e incisivo que, como reconociera el holandés, no tuvo suerte en su pase culé, a pesar de tener buenas condiciones para haber triunfado.

Lleva tiempo en la agenda blaugrana y tuvo la bendición de Cruyff que siempre le vio como un entrenador con ADN barcelonista.

No es lo mismo entrenar a cachorros y leones del Athletic Club, extraídos de la prolífica cantera de Lezama en su inmensa mayoría, que dirigir a primeras figuras del registro internacional, encabezadas por el Tetra Balón de Oro, Leo Messi.

El txingurri, apodo que hizo fortuna impuesto por Javier Clemente por su figura grácil y que tiene la traducción de hormiga en castellano, está ante su gran reto como entrenador.

Hereda un equipo que ganó con suficiencia la Copa del Rey tras una buena trayectoria en la competición, que defendió el título de campeón hasta el último momento de una liga que muchos calificaron como adulterada por irregularidades graves arbitrales. Pero también eliminado de Europa y con el registro de dos goleadas en París y en Torino que dañaron mucho su imagen.

Dispone de una plantilla desigual, muy valorada en sus primeras figuras pero que marca distancias en el rendimiento de otras piezas rotatorias que no han refrendado el nivel futbolístico que se presumía cuando fueron contratadas.

La primera gran duda que plantea la carta Valverde es saber la disposición del equipo sobre el terreno de juego. Hasta qué punto la “msn” cuestionará la táctica. Valverde acostumbra a jugar con doble pivote, con un dibujo parecido al 4-2-3-1, que ofrece variantes con el tradicional esquema del 4-3-3 con el que juega el Barça desde la época de Frank Rijkaard.

Una cobertura defensiva nutrida que permite la doble función de sus laterales al que se les concede toda la franja paralela a la cal. De ahí se desprende la necesidad imperiosa de fichar un “dos”. Héctor Bellerín, formado en La Masia,  es el elegido y su costosa adquisición queda supeditada al futuro del entrenador francés del Arsenal, Arsène Wenger, al que el catalán debe mucho y priorizaría la continuidad en el cuadro londinense en caso de renovación del técnico.

El equipo de colaboradores de Luis Enrique, formado por Juan Carlos Unzué, Robert Moreno, Rafel Pol y Joaquín Valdés, el controvertido psicólogo,  abandona el Barça al expirar su contrato y estar ligado al del primer técnico. En bloque, se van a Vigo, donde no renueva Berizzo en el Celta.

Ernesto Valverde aportará dos hombres de su máxima confianza y con el que llevan años unidos profesionalmente. Se trata de Jon Aspiazu, como mano derecha y que gusta seguir los partidos desde zonas panorámicas y el madrileño José Antonio Pozanco, de pasado barcelonista como futbolista y que una grave lesión le apartó de los terrenos de juego, apenas superado  los veinte años.

Como indicamos al principio, las formas se han cuidado y Robert Fernández presentó formalmente la propuesta que fue aprobada por la reunión ordinaria de la Junta directiva. El presidente Josep Maria Bartomeu hizo de portador y señaló haber hablado con el  nuevo técnico que le transmitió su estado de felicidad y dijo de él: “Tiene capacidad, criterio, conocimiento y experiencia. Es un amante del fútbol-base”.

Aprovechó el presidente para precisar sus últimas declaraciones previas a la final de Copa del Rey donde valoraba la temporada como “muy buena”. Más acorde con el sentimiento del socio y aficionado blaugrana manifestó: La temporada no ha sido exitosa; la junta, el entrenador y los jugadores no estamos satisfechos”.

El presidente quiso centrar su rueda de prensa en la contratación de Valverde y la nueva etapa deportiva que se abría. Sin embargo, dos temas escabrosos estaban sobre el ambiente y no pudo escabullirse:

  • Sobre Sandro Rosell y sus problemas con la Justicia que le ha reportado pena de prisión en Soto del Real, trató de desmarcarse desvinculándolo a su pasado por la presidencia del Club: “Es imposible que el Barça esté en el caso de Rosell, pero si se confirmara el club se personaría como afectado”.
  • Sobre la Acción de Responsabilidad promovida contra Joan Laporta y la Junta que presidía, anunció el cierre de carpetas con la renuncia a presentar un recurso ante el Tribunal Supremo tras el fallo de la Audiencia Provincial. No obstante, expuso su desacuerdo con la decisión judicial que exonera a la anterior Junta y mostró su precaución sobre la puerta falsa que se abre en cuanto a la responsabilidad de las directivas si cierran mandatos en pérdidas. Atribuye inseguridades jurídicas ante la ausencia de parámetros contables.

A partir de ahora y hasta el cierre de mercados de verano, se intensificará el runrún de posibles altas y bajas de la plantilla para una temporada que principiará con tres “clásicos”, uno inicial amistoso en Norteamérica y los dos oficiales con la Supercopa de España en juego. Eso es, sin duda, empezar fuerte tras un verano más descansado y agradecido sin Eurocopa ni Mundial de selecciones. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper