A bote pronto

Valverde aboga por la exigencia compartida

Conmocionados todavía por el acto terrorista que ha cubierto de sangre e indignación el suelo catalán, el Camp Nou acogerá el primer partido de liga con la visita del Betis. La ciudadania catalana ha coreado “No tinc por” (no tengo miedo) como respuesta masiva a los atentados perpetrados y ese lema espontáneo será el punto de partida para la recuperación anímica.

Es el Camp Nou, un magno escenario cuyo marco acoge con frecuencia el sentimiento de la ciudadanía más allá de su filiación blaugrana para derivarla en la expresión de un pueblo.

Se espera una muy buena entrada, con presencia de autoridades políticas en “La Llotja” y el minuto de silencio en recuerdo de las víctimas de la barbarie cobrará especial relevancia. También singularidad en las camisetas blaugranas que portarán en los dorsales el nombre de la ciudad de Barcelona, en lugar de los apellidos de los futbolistas.

Una imagen reivindicativa de una ciudad muy querida y admirada desde todos los lugares mundanos y que está recibiendo, por doquier, muestras de reconocimiento y de calor humano.

La liga empezó el viernes ya con dos victorias locales ajustadas del reintegrado Leganés y del apurado Valencia CF. Por su parte, la jornada sabatina nos deparó la victoria donostiarra en Vigo, volteando un marcador contrario y los meritorios empates del RCD Espanyol en el estadio Sánchez Pizjuán y en el estreno en la categoría del Girona CF ante el Atlético, un reparto de puntos que resultó agridulce, tras alcanzar los catalanes debutantes una doble ventaja inicial.

El VAR (Video Assistant Referee)  se estrena en el Scudetto italiano, en la Bundesliga y hasta en la liga portuguesa, pero no así en la Premier y en laLiga Santander, considerados los campeonatos abanderados. Su ausencia la lamentamos ya en esta primera jornada, cuando el linier a treinta metros vio gol en la portería del Espanyol y que los telespectadores no pudimos certificar, pese a los distintos visionados reiterativos. Una jugada tan dudosa que lo prudente hubiera sido no sancionar por falta de certidumbre. Sin embargo, la decisión con alto riesgo de error, favoreció los interees del equipo domiciliario al conceder el tanto a los nervionenses.

En la rueda de prensa previa de Valverde, el técnico ha reivindicado una plantilla “acorde a la exigencias”, mientras la directiva, a remolque de los acontecimientos y con algún palo de ciego, está a la procura de los fichajes de Jean Michael Seri, marfileño del Niza con pasaporte francés, Yerry Mina, central brasileño del Palmeiras que llegaría indisponible por lesión hasta octubre y los consabidos Coutinho y Dembélé, en el candelero diario con esa retransmisión cansina del estado de las negociaciones con Liverpool y Dortmund.

El discurso de Valverde es primario pero, al tiempo, palmario. Se le entiende todo si, además de oírle, se le ve. Su lenguaje gestual supera la parquedad dialéctica que debe mejorar y enriquecer.

No cabe duda que si se consigue el pleno, además de Paulinho que ya aterrizó, del repescado Deulofeu y la incorporación millonaria del lateral Sesmedo, la plantilla alcanzaría un nivel de calidad muy alta, suficientemente competitiva para aspirar a los títulos y evitar ese cambio de ciclo que cantan en Madrid. En esa hipótesis inversora, se habrán esfumado, sobradamente, los 222 millones percibidos por la indeseada baja de Neymar, que daña el potencial deportivo y el orgullo culé.

La esperanza es renovable como la energía, pero debemos aceptar y dar credibilidad a las palabras de Gerard Piqué, que admitió ver por primera vez superior al Real Madrid desde su incorporación como profesional en el curso 2008-09.

Comienza una temporada en la que no valen distracciones, donde se requerirá una alta profesionalidad para compensar el atrasado punto de partida con respecto al rival por antonomasia, que juega con una plantilla de mucho más cuajo, con las ínfulas de los últimos títulos y la soberbia de quien se siente superior. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper