A bote pronto

Sectarismo a favor del Real Madrid en la información deportiva

El centralismo ancestral español cobra, si cabe, mayor dimensión en el terreno deportivo y en una empresa de alcance estatal que difunde la información y crea opinión bajo un prisma local de cortas miras.

Atresymedia es un grupo de comunicación al que pertenecen entre otros los canales de televisión Antena 3 y La Sexta, como también las emisoras de Onda Cero, todos estos medios de difusión estatal, aunque sus contenidos tengan una visión poco periférica.

Su línea editorial política está en función del medio utilizado. Así, en Antena 3, toman un giro a la derecha, en tanto que en La Sexta, la orientación es a satisfacer más a la izquierda. De esta forma obtienen se garantizan  mayor cuota de audiencia. En cualquier caso, con el centralismo madrileño que emana del jacobismo más absoluto y que da una visión corta de la realidad de tanto mirarse el ombligo.

En el espacio deportivo, la uniformidad es absoluta. Impera el “realmadridimo” en todas sus redacciones y emisiones de programas. La locución televisiva del Real MadridBayern fue tan desinformativa por parcial como la propia actuación  del colegiado húngaro Kasay

Pese al alcance a toda la piel de toro, su visión queda parcelada, en torno a la meseta central y las referencias de los rivales se hace en clave centralista, en la que el Real Madrid, es el perejil que condimenta todas las salsas, vengan  o no, a  colación.

Esa corta y voluntaria visión del panorama deportivo, se pone de manifiesto en todos sus programas, hasta límites que, en  ocasiones, además de lamento producen pudor y vergüenza ajena.

En un último programa de corte político de la noche de los sábados en “la Sexta”, canal que fue bautizado con sarcástica mordacidad por la política madrileña Esperanza Aguirre, como “La Secta”, en un ejercicio de endogamia, entrevistaron a una de sus periodistas más relevantes: la muy válida Cristina Pardo.

En el transcurso de aquella conversación, Cristina Pardo dio el dato, ya conocido por muchos, de que su jefe Antonio García Farreras tenía de fondo de su despacho profesional un gran cuadro del estadio Santiago Bernabéu. Evidentemente lo cual constituye una indelicada desatención hacia clientes, proveedores y empleados que deban visitar el espacio acotado, cuyo uso es privativo, en tanto no se le obligue a nadie a  traspasar el umbral de la puerta.

Inclusive aportó Cristina Pardo, en un tono desenfadado que quizá no midió la gravedad del trasfondo, que su jefe le inquirió acerca de sus preferencias deportivas y que ella, a pesar de no gustarle mucho el fútbol, concordó con las suyas, sabedora de la debilidad deportiva de Farreras, el jefe de informativos.

Antes, Farreras, fue director de Comunicación del Real Madrid con el actual presidente Florentino Pérez y tenía como locutor en las retransmisiones deportivas del canal propio de Real Madrid Tv. a Antonio Esteva.

Este periodista madrileño de la cantera blanca es el narrador de los partidos del grupo Atresymedia y su sectarismo es evidente. En Catalunya, los partidos de la Champions League en abierto, TV3 comparte los derechos de retransmisión por lo que es prescindible del todo la conexión con el medio privado de difusión estatal.

Pero, aunque uno no elija esa locución viciada, todo se sabe, y nos ha llegado la información que da cuenta de la poca profesionalidad de la última retransmisión del partido que enfrentó el pasado martes al Real Madrid con el Bayern, que derivó en un escándalo arbitral, decisivo para la suerte de la eliminatoria.

Sirva como ejemplo más notorio de la parcialidad de esa locución, por lo tanto desinformación para el oyente, la narración de los goles madridistas segundo y tercero, producidos ambos en flagrantes fueras de juego. En el primero, demora la constatación del hecho con una disculpa extravagante y en el tercer gol, ni siquiera cuenta los telespectadores el reiterativo error arbitral y prescinden de la infracción reglamentaria para concentrarse en las loas al autor del gol irregular.

Estos son los medios de comunicación que tenemos, quizá los que nos merecemos.

La clasificación  del Celta de Vigo para las semifinales de la Europa League al eliminar al KRC Genk , puede acarrar un grave problema si el FC Barcelona llega con posibilidades de discutir el título de liga al Real Madrid.

Hay pendiente en Balaídos un Celta-Real Madrid de la jornada 21, que debía disputarse el 5 de febrero y que fue suspendido por causa mayor que tuvieron que ver con la climatología. Las fechas limitadas están posponiendo esta confrontación, de tal suerte que se corre el riesgo de pretender vulnerar la competición de la liga, al aceptar que este partido se dispute entre las jornadas 37 y 38 que cierran el campeonato.

Está dispuesto que los partidos de las dos últimas jornadas se jueguen en la misma fecha y a la misma hora, con la excepción de aquellos en que ningún equipo tenga algún objetivo por resolver.

El presidente de la Liga, Javier Tebas, contempla la fecha del 17 de mayo para este partido aplazado, con lo cual tan solo se unificaría la última jornada, y no las dos últimas como estaba previsto al inicio de la competición de liga. Podría llegarse el caso de una decisión – otra más –que adultere una liga muy condicionada por el arbitraje. O así piensa nuestra pluma.

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