A bote pronto

Pequeña revolución en “Can Barça”

Este FC Barcelona se ha mostrado recalcitrante, en la adversidad de unos resultados anómalos a su condición y que ponen en riesgo su consolidado prestigio deportivo en unos años gloriosos de la Institución.

Siempre en el fútbol de la alta competición los malos resultados son una fuente generadora de dudas. Más, si cabe, en el FC Barcelona que, para lo bueno y para lo malo, es “más que un club” como reza su emblema escrito.

Dicen que “a perro flaco, todo son pulgas” y nos sirve el adagio para definir el estado actual del equipo, distante en las perspectivas de logro de sus aspiraciones deportivas, que se miden, inexorablemente, por el número de títulos que puedan sumar a sus vitrinas.

La Copa del Rey está aparcada hasta la final del estadio Vicente Calderón que se disputará el 27 de mayo ante el Alavés. Por aquellas fechas, los más realistas y menos optimistas, advierten que los blaugranas tendrán la opción de no firmar un curso en blanco, adicionando una nueva Copa del Rey a su palmarés, para confirmar su condición de Rey de Copas peninsular.

Vaticinio formulado sin menoscabo al respeto que merece la Sociedad Deportiva Alavés que luchará en buena lid para dar la sorpresa y revertir el pronóstico desfavorable.

Los dos grandes trofeos, LaLiga y Champions League, parecen querer alejarse de las opciones del Barça, por la cosecha de resultados impropios que han defraudado a su legión de fieles.

La debacle parisina por el estridente 4-0 encajado se ha demostrado que no fue un accidente casual, al tener continuidad en el batacazo de Torino, con otro marcador de 0-3 igualmente decepcionante.

La liga pudo estar marcada por el registro parisino que dio paso a la mítica noche del Camp Nou de la remontada que dio la vuelta al mundo. Pero ello puede quedar en agua de borrajas en el corto tiempo si se extravía, como se vislumbra, el camino finalista a Cardiff,  la capital del País de Gales.

Aquella remontada tendrá caracteres de histórica en el análisis individual en el futuro, pero puede tener efectos colaterales negativos en el corto plazo. En plena efervescencia por el impensado éxito, el equipo se desplazó A Coruña para perder ante el Depor merecidamente tras una decepcionante actuación, que tuvo continuidad en el siguiente viaje a la Costa del Sol donde el Málaga CF  también se impuso a un FC Barcelona confundido y voluntariamente resquebrajado.

Seis puntos perdidos contra pronóstico que ponen en bandeja de plata el título a un Real Madrid, con menos fútbol pero mucho más resultadista, al amparo, también hay que expresarlo, de esas “ayudas” que son consustanciales a su fundación y a su simbolismo patrio.

 

El varapalo de Torino es la consecuencia de la expiración prematura de un ciclo, al haberse producido errores de gestión y renovación de la plantilla. En la comparativa con la final de Berlín-2015 solo tres jugadores juventinos repitieron, en tanto que lo hicieron nueve blaugranas, que hubieran sido diez sin la sación de Busquets. Solo hubiera faltado en ese “once” Dani Alvés, que no en el encuentro, pues, paradójicamente, lucía la camiseta blanquinegra del rival.

Estas urgencias resultadistas en dos frentes han conllevado a una bipolaridad que puede tener fatales consecuencias, si el éxito de la “remontada” queda truncado con la aparición en el camino de “la vecchia signora”.

El FC Barcelona ha renovado prudentemente la plantilla, pero ha errado nominalmente y los fichajes no han tenido relevancia, al menos en el corto plazo. Esa falta de alternativas solventes ha acomodado a la plantilla que vive de un pasado glorioso y ha mostrado una laxitud lacerante en momentos cruciales.

Luis Enrique dejará un buen registro de trofeos, muy superior a la media histórica del Club y, por ello, el futuro juzgará muy favorablemente su paso por el banquillo blagrana.

En la inmediatez, apunta luces y sombras. Entre las últimas sorprende su alejamiento paulatino de los jóvenes canteranos, que ya se vio reflejado a las primeras de cambio al forzar la marcha de Deulofeu. Tampoco le sirvieron Munir, Sandro, Samper, entre otros, y ha ignorado totalmente al lateral Sergi Palencia, capitán del filial, priorizando, incluso, a su reserva, para alguna convocatoria.

Su aspereza con la prensa, a pesar de la ayuda teórica del psicólogo contratado a sus instancias y cuyas prestaciones han estado sigilosamente encapsuladas, ha sido notable y algunas intervenciones muy sonadas. Ha distinguido “bandos” en la prensa (que haberlos, haylos) y, según la onda, ha contestado con altivez  y prepotencia, que le ha llevado, entre otros dislates, a utilizar monosílabos escuetos para responder preguntas que incorporaban oraciones subordinadas.

“Foc nou” reclaman muchos (fuego nuevo en traducción literal, símil del idoma catalán  que alude a una renovación en profundidad). La realidad económica ponderará iniciativas, pero no se descarta alguna salida importante y de peso en el colectivo que dé espacio físico y tesorería para la entrada de algún jugador carismático.

La cantera recuperará protagonismo y los rumores de continuidad en el banquillo del equipo técnico de Luis Enrique, con Juan Carlos Unzué al frente, pierde fuerza en beneficio de Ernesto Valverde. O así piensa nuestra pluma.

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