A bote pronto

Los ocho minutos de oro del Barça

Desde el inicio de las competiciones europeas en el lejano 1955 nunca, en el encuentro de vuelta, se había volteado un marcador que en la ida registrase un contundente 4-0. Dificultad que fuera in crescendo desde que se implantó el doble valor de los goles en campo contrario, lo cual penaliza mucho al equipo que sufre esa carencia.

Concretamente, la estadística nos refería 207 antecedentes con intento de reversión baldíos. De ahí que en los pronósticos oficiales de la UEFA, al FC Barcelona se le asignase 0 posibilidades de continuar en la competición.

La primera vez ha ocurrido y ha tenido el magno escenario del Camp Nou, el de mayor aforo de Europa con una asistencia de 96.140 espectadores con registro de pago acreditado, lo que elevará fácilmente a la cifra mágica de los cien mil espectadores, contando con todo el personal de asistencias varias.

La gloria deportiva cruzó fronteras terrestres y marítimas, siendo la gesta referente mundial. En esas horas pospartido las redes sociales barcelonistas, ya líderes, se incrementaron en cien mil  nuevos seguidores culés.

Ha sido un reconocimiento transversal, loado por gentes de toda condición en cuanto a empleo, edad y nacionalidad. El primer ministro italiano, Matteo Renzi se sirvió del twitter para glosar al club catalán: “Qué cosa, qué equipo, gente que no se rinde nunca”.

La prensa internacional ha sido ecuánime en ponderar la hazaña, gestada desde el laboratorio con grandes dosis de profesionalidad y llevada  a cabo en ocho minutos para la eternidad. Los que van desde el minuto 88 al 95.

Como expresamos en el artículo de ayer, hubo una lacerante excepción en la prensa más radicalizada de Madrid que comprende, entre otros, a sus dos diarios deportivos e, incluso, alcanza, vergonzosamente, a la televisión pública.

Con marices y excepciones, cabe señalar que Madrid ha lamentado la victoria del FC Barcelona mucho más que París la eliminación del P.S.G. Los franceses han valorado el éxito del rival y han contabilizado deméritos propios, ocupándose tangencialmente de la actuación arbitral.

Por el contrario, el entorno madrileño, dominado por los medios ultra madridistas, ha trascendido con desmesurado énfasis, la actuación del colegiado germano Deniz Aytekin, otorgándole la máxima responsabilidad en la victoria del equipo que representa al fútbol español. En sus filias y fobias, sufren más en negativo el triunfo barcelonista, no valorando la condición de representante del fútbol español.

Esa prensa vocinglera madrileña representa solo una gota en el océano y, mal que les pese, la difusión global de la gesta deportiva protagonizada por el FC Barcelona ha dado la vuelta al mundo y es objeto de reconocimiento mundial de la afición y de los profesionales del deporte.

El éxtasis se produjo en ocho minutos inolvidables, los que van del 88 al 95, ambos inclusive. La épica principió en el minuto 88 con el lanzamiento magistral de un golpe franco a cargo de Neymar quien se había procurado la falta del defensa. Continuó en el minuto 90 a través de un penalti transformado por el brasileño y se consumó en el minuto 95 con el remate ganador de Sergi Roberto.

El éxito es colectivo de los profesionales y de los héroes anónimos que conforman un trabajo de equipo, pero hay quince nombres propios como protagonistas esenciales: El entrenador, Luis Enrique y los futbolistas partícipes, Ter Stegen, Mascherano, Piqué, Umtiti, Rakitic, Busquets, Iniesta, Rafinha, Messi, Suárez, Neymar, Sergi Roberto, Arda Turan y André Gomes.

Eran las 22 horas 39 minutos de un miércoles 8 de marzo de 2017, cita que quedará para la historia y en la hemeroteca de muchos aficionados. Unos privilegiados que siempre podremos contar: “Yo estaba allí”. O así piensa nuestra pluma.

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