A bote pronto

Más del Atleti-Barça

Cuando se dio a conocer el calendario de la liga, se observó que la tanda de partidos iniciales que correspondían al FC Barcelona eran asequibles para ir sumando puntos en la clasificación de tres en tres. Sin duda, este favorable sorteo favorecía los intereses blaugranas, muy convulsos con la doble derrota en la Supercopa de España frente al eterno rival y por la indeseada marcha de Neymar al P.S.G. francés.

En A Bote Pronto, expusimos que el objetivo en el corto plazo era copar los veintiún puntos que se dirimían en las siete primeras jornadas antes de visitar una plaza de primera, como es la del novedoso y flamante Wanda Metropolitano.

Los objetivos menores se cumplieron con cierta solvencia, merced a los veintitrés tantos marcados por solo dos encajados que le destacaron en todos los registros clasificatorios. En el intermedio, hubo el arranque de la Champions League que supusieron dos victorias más; una de ellas, de prestigio frente a la Juventus por tres goles a cero en el Camp Nou.

Este plácido sendero padeció un grave contratiempo, en forma de grave lesión de Ousmane Dembélé, sustituto natural de Neymar, que trastocó los planes de Valverde al dejar a la nueva estrella media temporada larga en el dique seco.

La prioridad de los resultados salvaron a la directiva de otros escollos puntuales, derivados de las extrañas gestiones del verano aciago, que dieron paso a un intento fallido de moción de censura y la jornada del uno de octubre con el partido celebrado a puerta cerrada frente al Las Palmas, ante las presiones de importantes sectores de la sociedad que exigían la incomparecencia, en protesta por las durísimas cargas policiales contra la población civil catalana, que se saldó con casi novecientos heridos en una jornada de referéndum político que el estado español juzgó de ilegal.

En ese contexto, el FC Barcelona se estrenaba en el magnífico estadio, con el recuperado nombre de Metropolitano, adicionado con apelativo comercial y que fue inaugurado este curso frente al Málaga CF.

Marcó primero el Atlético, empató en el tramo final el Barça, siendo la doble ese, Saúl y Suárez los goleadores, según explicamos.

Un Atlético que fue durante el partido de más a menos y un Barça a la viceversa. Resultado de ello, una igualada que reporta más complacencia a los locales que a los visitantes, los cuales apuraron sus opciones de victoria hasta la extinción del “last minute”.

Observamos a un Ernesto Valverde que confirmó su línea intervencionista durante el desarrollo de los encuentros, a diferencia del anterior técnico Luis Enrique que apenas modificaba la pizarra inicial y, en muchas ocasiones, desestimaba opciones de cambios nominales en el transcurso del partido.

Estas nuevas lecturas sobre la marcha del técnico vasco de origen extremeño, ha dado sus frutos en anteriores envites por la acertada corrección. En el Wanda Metropolitano no fue menos y a la hora de juego, con dos hombres de refresco, Sergi Roberto y Deulofeu, agitó todo el equipo. Ambos se erigieron en dueños de la franja atacante derecha y resquebrajaron la defensa atlética, ya corta de recursos físicos por el cansancio acumulado.

El Atlético acabó pidiendo la hora y el Barça tuvo oportunidades para voltear el marcador blaugrana, que solo registró el escorzo ganador en el aire de Suárez ante la vista inane y pasiva de Juanfran y el esfuerzo imposible del extraordinario guardameta esloveno Oblak.

André Gomes, infrautilizado hasta el momento, dispuso de los noventa minutos y su actuación fue discreta, perjudicado en el inicio por su ubicación en el extremo derecha, mejorando cuando ocupó la demarcación del reemplazado Iniesta.

El luso se incorpora al proyecto de Valverde, mientras que Alcácer, confirma su postración al quedarse, otra vez, fuera de la convocatoria. Pugnaba con Deulofeu el cuarto delantero, pero ni uno ni otro, lo están consiguiendo. Ante la obligada ausencia del titular Dembélé, Valverde opta por modificar el dibujo del 4-3-3 clásico, con la incrustación de otro centrocampista de corte ofensivo, pero que, a su vez, favorezca el armazón del equipo. Leáse, Gomes, Denis, Paulinho o Sergi Roberto. En la recámara, el delantero centro vallisoletano Arnáiz, fichado esta temporada para el Barça B, y que ya destaca por sus goles de bella factura, al que siguen de cerca los técnicos del primer equipo.

Sobre Simeone empiezan a discernirse algunas dudas. Parece que no se cree que dispone de una plantilla de alta cualificación, que aún sumará mucho más en enero cuando se incorporen dos delanteros, internacionales españoles, de postín como Vitolo y Diego Costa, ya bajo control administrativo colchonero.

El argentino volvió a utilizar la táctica del “amarrategui”, beneficiándose del magnífico derechazo de Saúl que valió al Atlético avanzarse al marcador con mucho partido por delante. Ordenó dos cambios defensivos con el aire a favor, pero en movimiento se tornó en viento que giró en contra.

Se desprende una declaración de intenciones que afecta a la credibilidad de una plantilla confeccionada para aspirar con fundamento a la conquista de los títulos en juego.

Por último, queríamos referirnos a la afición atlética. Siempre se han llevado bien rojiblancos y blaugranas, al que les une un enemigo en común que transita en el Paseo de la Castellana.

La injerencia política hizo que el estadio se llenara de banderas españolas y vítores a la nación. Hubo muchos pitos a Gerard Piqué, lo cual forma parte del ritual de nueva generación, pero ninguna alusión coral negativa hacia el FC Barcelona, Catalunya o los catalanes.

Hubo también  muchos aficionados locales del Barça que mostraban sus enseñas blaugranas y el clima fue de armonía y convivencia, antes, durante y después del partido. El partido no fue declarado de alto riesgo y el desarrollo del evento justificó, afortunadamente, la medida adoptada. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper