A bote pronto

Los goles pacifican el entorno blaugrana

Los goles que otorgan victorias son el mejor antídoto para trasladar la tranquilidad al entorno culé, demasiadas veces agitado por campañas exteriores, interesadas en resquebrajar la nave blaugrana.

El inicio del curso aventuraban negros nubarrones tras unos fallidos intentos de reforzar la plantilla, consecuencia de un mercado eclosionado por la marcha de Neymar a cambio de 222 millones de euros en la tesorería barcelonista. En ese equilibrio entre el “seny i la rauxa”, el Club efectuó un gran desembolso de 105 millones más 40 millones de variables por objetivos para llevar a cabo el fichaje ilusionante  de Dembélé y compensar la indeseada baja, pero no pudo reforzarse con las fichas marcadas como objetivo prioritario de Bellerín, Verratti o Coutinho.

El FC Barcelona ganó la International Cup en tierras norteamericanas ante rivales de postín como los de Manchester , la Juventus y el Real Madrid. Sin embargo, ese inicio prometedor de los hombres de Ernesto Valverde no tuvo continuidad y en la Supercopa de España el equipo ofreció muy poca resistencia y cayó derrotado en los dos duelos frente al equipo blanco por un global de cinco a uno, que dejó bajo mínimos la moral de una afición consternada.

Sin embargo, el trabajo diario, la excelente aplicación de Valverde y el compromiso de los futbolistas han hecho posible mutar el escenario pesimista, por un panorama más halagüeño, consecuencia de las primeras victorias encadenadas que se producen en el marco de un doble pinchazo del eterno rival.

Bien es verdad que el Barça solo ha cumplido con el pronóstico que le hacía favorito para ganar los tres partidos disputados de liga, el inicial en el Camp Nou frente al Betis, la salida al estadio de Mendizorroza para enfrentarse al local Deportivo Alavés y la visita del RCD Espanyol en el derbi ciudadano. Un global de tres victorias, imbatido y con nueve goles a favor que le otorga el liderato por mejor coeficiente que la Real Sociedad de Eusebio Sacristán, que también cuenta sus encuentros con victorias.

En el ámbito europeo, hemos asistido al 3-0 ante la Juventus que confirma ese crecimiento del equipo y ratifica las renovadas ilusiones.

En ese nuevo marco favorable, otros factores distorsionadores quedan en un segundo plano, como es la pretendida moción de censura de Agustí Benedito en su lucha por obtener el 15% de las firmas de los socios que le permita acceder al desafío que supone obtener la adhesión en forma de votos de dos tercios de los votantes que se requieren, según estatutos, para promover la caída de Bartomeu.

Quizá esta moción en marcha evita que Leo Messi se haga la ansiada foto protocolaria de su renovación del contrato ya efectiva, al no quererse inmiscuir en una imagen compartida con el presidente que le dé el espaldarazo al actual dirigente. En cualquier caso, es un efecto secundario porque el runrún sobre la vigencia del nuevo contrato ya ha desaparecido de los titulares de prensa, sobretodo de aquella que tiene una voluntad desestabilizadora.

Esta semana de ilusión por el triunfo europeo también ha traído la buena nueva de que la construcción del Estadi Johan Cruyff, toma cuerpo definitivamente, después de un retardo de un año sobre los cálculos iniciales. Se espera que a las acaballas del año 2018, pueda inaugurarse el nuevo campo, con capacidad para seis mil espectadores y sito en las instalaciones de la Ciutat Esportiva Joan Gamper de Sant Joan Despí. Allí jugará el filial, el Barça B, el primer equipo juvenil y el Barça Femenino.

Se dio pomposidad al acto simbólico de colocar la primera piedra con la presencia del presidente Bartomeu y su directiva y de los capitanes blaugranas de los distintos equipos, con Andrés Iniesta a la cabeza.

Especialmente significativo, por elocuente, resultó el cálido abrazo de Andrés Iniesta y el presidente, lo que desmiente la importancia de unas desavenencias promovidas por las negociaciones de renovación del contrato. El capitán no será menos que Busquets, Piqué, Messi y Neymar y obtendrá también una prima millonaria de fichaje por renovar su contrato, el cual tiene la característica singular de quedar ligado a la voluntad del jugador de poner fecha a su retirada de futbolista. Y ese era el principio de acuerdo convenido con el representante del jugador, a que hizo referencia el presidente y creó algún mal entendido del que el propio Iniesta también participó.

El sabor amargo de este largo verano y las gestiones infructuosas de la abigarrada estructura técnica provocará alguna nueva remodelación, pero el buen comienzo del equipo resta urgencias y puede diferirse bajo la capa, más o menos disuasoria, de un informe que ha de presentar el nuevo manager general Pep Segura por encargo presidencial.

No se pudo fichar los jugadores pretendidos, ni tampoco aliviar a la plantilla de algunos futbolistas que no se juzgaban necesarios para el nuevo proyecto. De los que salieron apenas se obtuvo rendimiento, solo cuatro millones por el traspaso de Tello al Betis.

En una sociedad marcada por los objetivos, no cabe duda de que el resultado global es deficiente en grado alto y no se corresponde con la inversión que supone el mantenimiento de esa colosal, por sobredimensionada, estructura técnica. Las primeras voces apuntan a que Robert Fernández, como secretario técnico, está en el ojo del huracán y puede ser la pieza sacrificada. Si así fuera, nos parecería injusto, un disparo al muñeco.

Leo Messi puede convertir todas estas cuestiones en asuntos menores si sigue con esta racha goleadora y con su enorme capacidad para desequilibrar los partidos. Ocho goles de los doce tantos marcados por el FC Barcelona lleva su firma y, además, acumula seis disparos a la madera.

A la espalda de Leo Messi se suben sus compañeros y de su contribución capital en el terreno de juego vive ahora la Junta Directiva, hostigada por una oposición que no ha mucho fue abrumadoramente derrotada por la voluntad de los socios en las elecciones presidenciales y que no se resiste a su destino. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper