A bote pronto

La tristeza de Dembélé y el enojo de Neymar

La actualidad futbolística de este fin de semana ha sido densa en contenidos y en emociones. Las portadas principales las ha acaparado el joven futbolista Ousmane Dembélé que, en su debut como titular en la liga española, cayó lesionado y estará convaleciente un largo período de tiempo, al acarrearle su paso por el quirófano finlandés para restablecer el tendón dañado.

La fatalidad volvió a teñirse de blaugrana a modo de graves lesiones de sus figuras. Antaño Laszy Kubala, Diego Armando Maradona, Ronald Koeman,… y ahora se ha sumado Dembélé, la mayor inversión del FC Barcelona como sustituto de Neymar, el cual se destaca para bien y para mal en París.

Sobre la lesión y la incidencia deportiva de su larga ausencia escribimos en nuestro A Bote Pronto de ayer. A la espera de la intervención quirúrgica que se llevará a cabo hoy a cargo del doctor Sakari Orava, la actualidad sobre el tema reseña la actitud excelente de Valverde, aceptando la fatalidad como lance del juego y dando valor al material humano que dispone para seguir luchando por los objetivos deportivos.

En ese terreno de normalidad en que se mueve el entrenador, atribuyó la lesión a la juventud del futbolista que no identificó como graves la sintomatología percibida ni tampoco detectó el riesgo de su gesto técnico al forzar en carrera la acción brusca de un taconazo que cambiaba la inercia del movimeinto natural. Todo ello por encima de otros considerandos que remitían al mal estado del césped.

El fútbol no para y hoy, setenta y dos horas después que el FC Barcelona venciera en la ciudad sureña de Madrid y cuarenta y ocho horas de que se reafirmara como líder solitario por la derrota prevista de la Real Sociedad, el equipo disputa la quinta jornada con la visita del Eibar al Camp Nou. La presencia del equipo armero y su potencial deportivo mermado con relación al curso anterior, propiciará algunas rotaciones, entre ellas Samuel Umtiti, que ni siquiera va convocado.

Justamente la jornada cuarta acabó este lunes con la victoria balsámica del RCD Espanyol sobre el Celta de Vigo, en un buen encuentro de los hombres de Quique Sánchez Flores.

El FC Barcelona durmió la noche sabatina con siete puntos de ventaja sobre el eterno rival, pero se advertía una victoria madridista en Anoeta que devolviera la clasificación al diferencial de cuatro puntos, para nada desdeñables. Lo advertía la estadística que solo da a los donostiarras una victoria de los últimos veintiuno enfrentamientos y la presencia de Gareth Bale que ya ha marcado en los cinco desplazamientos a la capital guipuzcoana.

El Real Madrid, pese algunas bajas, ganó con comodidad ante un rival inhibido con su presencia como ha ocurrido en otras tantas ocasiones. Por si fuera poco, se autogoleó y el arbitraje no le favoreció en los lances que podría apreciarse alguna duda. También le pasó al Levante la tercera jornada en su visita al estadio Santiago Bernabéu donde padeció un árbitro hostil y, pese a ello, no salió derrotado. Parece que las voces de protesta proferidas al estamento arbitral por el máximo mandatario madridista están teniendo el eco perseguido.

El Real Madrid fue bastante mejor que la tímida Real Sociedad y su victoria se corresponde con esa superioridad, lo cual no anula ese registro señalado. También ocurrió, en sentido inverso, en Getafe, donde con el marcador empatado, Luis Suárez fue víctima de un penalti clamoroso no señalado y que el gol finalista de Paulinho reparó, dejando el error sin consecuencias en la puntuación.

El Atlético estrenó su flamante nuevo estadio Wanda Metropolitano, con una victoria mínima de un gol que marcó su estrella Antoine Griezmann. Esperamos estar in situ en ese magnífico escenario este mes de octubre con el desplazamiento del FC Barcelona.

Desde la vecina Francia, nos llegan las imágenes de crispación de Neymar que no admite la jerarquía por antigüedad de Cavani que quiere para sí el lanzamiento de los penaltis y pretende imponer la suya, en base a su condición de coste  y de venta  récord de camisetas parisinas.

En cualquier caso, el espectáculo fue lamentabel e incluye a Alves que le sustrajo el balón al uruguayo para dárselo a su compatriota. Al final, lanzaría el penalti Cavani, como en el único precedente anterior, solo que con distinto signo porque el balón fue repelido por el travesaño. Se cuenta que la agria disputa verbal sobre la cancha pretendió ser más física en el vestuario y que intermedió Thiago Silva para evitarlo.

El futuro de Edinson Cavani puede estar en el alero, el mando en plaza es de Neymar y las causas personales debió aparcarlas, sabedor que las razones atienden otros intereses derivados de la inversión. Unai Emery deberá intervenir para apaciguar los ánimos, en tanto en cuanto cada cual asuma el rol marcado por su destino. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper