A bote pronto

La rivalidad Barça-Madrid ensuciada desde los medios

El MIC-Mediterranean International Cup es un torneo de fútbol base internacional que se celebra durante Semana Santa en la Costa Brava catalana que reúne equipos y selecciones nacionales de todo el mundo compitiendo en categorías desde alevín de primer año (12 años) hasta juvenil.

El MIC celebró su 17ª edición del 11 al 16 de abril de 2017 con el mismo espíritu que lo vio nacer: dar la oportunidad a jóvenes de cualquier rincón del mundo de poder convivir y competir con los mejores equipos, canteras y jugadores del fútbol internacional.

Este macro acontecimiento deportivo exige una coordinación máxima con 300 personas en el staff organizativo, pues comporta celebrar en solo cinco días casi 600 partidos, con una participación de unos 5000 deportistas que se distribuyen en 29 escenarios distintos que se corresponden con 22 localidades.

Los datos nos señalan una participación de 250 equipos que se corresponden con 40 nacionalidades de procedencia de los cinco continentes.

Tiene el patrocinio de potentes entidades, privadas y oficiales. Se calcula un impacto económico cercano a los 4 millones de euros y tiene difusión por distintas televisiones.

La rivalidad Barça-Madrid

Esta rivalidad ancestral también alcanza a estas categorías inferiores, donde priva más la formación integral del niño. En esta edición, ganó el Real Madrid la final de alevines, niños de once años, en la tanda de penaltis, tras la prórroga. Antes hubo una incidencia menor que algunos altavoces han querido trascender.

A resultas de un gol del Real Madrid, los niños del Barça se apresuraron a efectuar el saque de centro, aprovechando que sus rivales aún estaban celebrando el tanto conseguido, por lo que marcaron con escasa oposición. El colegiado, atendiendo más el principio de deportividad que se corresponde a esta edad formativa que al reglamento, anuló el tanto,  sin que hubiera protestas por la decisión arbitral

No pasó nada más, los niños del Real Madrid ganaron, la anterior edición fue al revés, y todos se fundieron en un abrazo fraternal.

Dani Gindos es el entrenador blanco y autor de un libro recomendable: Construcción metodológica del modelo de juego, prologado por dos afines al Barça como Paco Seirulo y Joan Vilà. Tras el triunfo, publicó el siguiente tweet: “Antes de camisetas… las personas. Hoy nos toca, otra vez serán ellos, pero mi respeto máximo a un gran entrenador y mejor persona“.

David Sánchez, el técnico blaugrana, y el niño goleador se disculparon públicamente. El madridista agradeció el muy deportivo gesto del Barça de permitirle hacer un cambio más cuando había agotado los reglamentarios.

Tras la prórroga y la victoria por penaltis del Real Madrid, ambos cuadros intercalados se hicieron una foto que fue subida a las redes sociales.

OK Diario, el digital sensacionalista que dirige el periodista Eduardo Inda, el mismo que pregonaba un marcaje a Messi “por lo civil o lo criminal”, se ha despachado a gusto, enzarzándose con los infantes barcelonistas a los que califica de “tramposos” en un alarde tipográfico.

El “forofismo” opaco e inmisericorde les lleva a un comentario cruel: “Estos son los valores del Barcelona: tramposos desde pequeños en La Masia”.

Luego se recrean más: “En el Barcelona se hartan de presumir de sus ‘valors’. Se les llena la boca con aquello de que el Barça ‘és més que un club’ y en realidad los valores que defienden distan mucho de la deportividad y del ‘fair play’. Más aún cuando el deporte lo practican niños (…) El equipo alevín del Barcelona dejó bien claro cuáles son sus valores. Ganar a cualquier precio, aunque sea con trampas.

La secuencia es casi dantesca, porque ni siquiera saben el reglamento. Pues eso, valores que diría Piqué”.

Lamentable la difusión de una información tan sesgada que, partiendo de un acto de pillería, le da una trascendencia fuera de lugar a un conato de fuego apagado en el mismo momento de producirse con grandes dosis de deportividad de todos los responsables y reconocimiento mutuo. Claro que las buenas maneras no venden, ¿verdad, Señor Inda? O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper on twitter