A bote pronto

Josep Maria Bartomeu, Pep Segura y Robert Fernández

La confección de la plantilla del FC Barcelona en este curso se ha hecho añicos con la decisión de Neymar, financiada por el P.S.G., de cambiar Barcelona por París. También la del futuro que contemplaba la gradual sustitución, por razones aturales de edad, de Leo Messi por el paulista como principal icono barcelonista.

El Barça tiene liquidez abundante y necesita acudir al mercado con el riesgo de que los rivales saben de su necesidad deportiva y de su abundancia en tesorería. Como espada de Damocles pende sobre el Club el mal uso que se ha hecho ancestralmente del dinero nuevo recibido por traspasos. Desde los veinticinco millones de pesetas del año 1961 por la venta al Inter de Milán del jugador Luis Suárez Miramontes, en el que en su empleo solo destacó el fichaje de Chus Pereda, pasando por los diez mil millones de pesetas que dejó la renuncia de Luis Figo y que malgastó el presidente Joan Gaspart en fichajes infumables que ya hemos recordado en estas páginas digitales A Bote Pronto.

Ahora al trío  Josep Maria Bartomeu, Pep Segura y Robert Fernández le ha caído el marrón de tener que administrar doscientos veintidós millones de euros, sin incurrir en la precipitación, en un  mercado alcista de forma abrupta.

“Los millones en el campo y no al banco”, fue una frase acuñada por Johan Cruyff que hizo fortuna en los afiliados al “antinuñismo” militante de la época. Estamos en el presente en una tesitura parecida, tras un curso deportivo en el que no se han cumplido los objetivos deportivos, circunstancia agravada porque el máximo rival sí los alcanzó.

Tres futbolistas están de actualidad con muchos visos de que vistan y luzcan la camiseta blaugrana. Se corresponden a los nombres del centrocampista Philippe  Coutinho, del delantero Ousmane Dembélé y del defensa central Íñigo Martínez.

Al parecer, ya se ha  llegado a un acuerdo con los futbolistas, pero falta conciliar cifras de negocio con los clubes propietarios de los derechos federativos. Salvo el jugador realista que tiene un precio cerrado en los treinta y dos millones de su cláusula de rescisión, el precio que fija el Liverpool por Coutinho y el Borussia Dortmund por Dembélé se aproximan mucho al centenar de millones. De tal suerte que el sumatorio, millón arriba o abajo, iguala la recaudación obtenida por el brasileño.

Un tres por uno que suscita muchas dudas y que rebaja, en la comparativa, la valoración intrínseca del capital monetario percibido. En otro contraste, podemos afirmar que Neymar al P.S.G  le ha costado menos de tres veces el precio del suplente madridista Álvaro Morata. Observado bajo este prisma, una ganga.

Lógicamente Ernesto Valverde quiere dotar a la plantilla de los mejores hombres, sabedor que la exigencia es máxima, pero los responsables económicos del Club han de velar por el buen uso de las inversiones. Esta cantidad. que de forma indeseada está en mano del Club, es similar en su cuantía a la inversión que se hizo en las dos últimas temporadas, sumando variables, con resultados de rendimiento individual muy por debajo de las expectativas.

Cuando marchó Maradona al Nápoles, el Barça de Venables ganó la liga, que no había logrado con el argentino, principiándola con un 0-3 en el partido inaugural en el estadio Santiago Bernabéu.  Aquel año, las dos figuras fueron los canteranos ya talluditos, Rojo y Calderé.

Ello nos lleva a la consideración de que quizá se pudiera repartir la inversión en activos humanos y en patrimonio. La financiacion del Nou Camp Nou y el “Espai Barça” está muy ajustada y acumula un nuevo retardo en las fases de instrucción. Le iría bien una inyección económica que fortalezca su viabilidad. Mitad y mitad. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper