A bote pronto

De Guardiola a Unzué

Se define a la hipérbole como una figura retórica de pensamiento que consiste en aumentar o disminuir de forma exagerada lo que se dice y tiene aplicación directa en el mundo del fútbol, donde el entorno le otorga al puesto de entrenador una trascendencia mayor y que repercute negativamente en la inseguridad del puesto de trabajo, pero muy positivamente en la cotización al alza de sus contratos profesionales millonarios.

El puesto de entrenador está sujeto a una tensión superlativa en los equipos primates y consecuencia de ello, su permanencia en los banquillos sufren un recorte temporal. Solo así se explica que Pep Guardiola y, ahora, Luis Enrique, desoigan las peticiones de renovación del FC Barcelona por un puesto que haría la felicidad de todos los técnicos del universo futbolístico y opten por abandonar el club de sus amores y de sus éxitos.

Como comentamos ayer, el Manchester City entrenado por Pep Guardiola no estará en el sorteo de hoy, ocupando su plaza asignada en los pronósticos previos por el AS Mónaco.

Los máximos detractores de Pep Guardiola los tiene en los foros de Madrid donde pesa su pasado como deportista de élite con el FC Barcelona. En esta eliminación imprevista, también participó  el árbitro español Mateu Lahoz en el partido de ida celebrado en Manchester, con una actuación calamitosa que perjudicó unidireccionalmente los intereses ingleses.

Con inusual ensañamiento se ha criticado a Pep Guardiola, achacándole toda la responsabilidad de la eliminación de Europa. No recuerdan que no ha mucho, los monegascos, entonces con un potencial deportivo bastante menor al actual, también eliminaron al Real Madrid y por suma de goles y no por dobles valoraciones de los tantos que determinaron el desenlace clasificatorio, después del empate a seis tantos (5-3 y 1-3).

Al personaje se le tiene ganas en los mentideros de la capital madrileña por su pasado exitoso en el FC Barcelona y su posicionamiento político como ciudadano catalán ejerciente. Lenguaraces y plumíferos han descargado baterías en los medios con una indisimulable satisfacción.

Los resúmenes de prensa y las publicaciones en las redes sociales nos dan cuenta de ese exacerbamiento con Guardiola, producidos desde la hostilidad irracional, de forma grotesca que delata más la animadversión del definidor que el perfil del deportista definido.

Luis Enrique, actual entrenador del FC Barcelona hasta el 30 de junio por no querer prolongar su compromiso contractual, es, también, víctima del pim, pam, pum y, al tiempo, beneficiario económico de esta situación protagónica de su puesto de trabajo.

Si la etapa de Pep Guardiola tuvo un ciclo de cuatro años, la de Luis Enrique se ha recortado en un 25% en la misma proporción creciente de las repercusiones coercitivas del puesto de trabajo.

Una pléyade de sustitutos anidan en la mente del póker de responsables, el presidente Josep Maria Bartomeu, el vicepresidente Jordi Mestre , Albert Soler, jefe de los deportes profesionales y  Robert Fernández, director deportivo de fútbol. Es este último quien, en razón de su especialidad, debería liderar la decisión.

Los primeros descartes responden a los nombres de Berizzo, Koeman, Sampaoli, Eusebio Sacristán, entre otros, y queda solo en pie Ernesto Valverde que, a la espera de acontecimientos, demora su renovación por el Athletic Club de Bilbao, donde ha cubierto una etapa prolongada de cuatro años.

El nombre que gana enteros y que en A Bote Pronto hemos apostado desde el primer día es Juan Carlos Unzué, actual mano derecha de Luis Enrique. Cuenta con el beneplácito de la plantilla, como han declarado Rakitic, Piqué e Iniesta y el silencio de Leo Messi se interpreta en clave positiva de aceptación.

Se quiere dar continuidad a un proyecto, a semejanza del trasvase Guardiola-Vilanova con gran éxito primerizo y que truncó la fatal enfermedad del recordado y querido “Tito”.

La decisión se demorará un tiempo y solo puede cambiar si se produce un fiasco deportivo en los tres frentes en que lucha con posibilidades de éxito el FC Barcelona. Solo un mal comportamiento deportivo, puede salpicar a Unzué como responsable también del equipo técnico que dirige Luis Enrique y derivar el rumbo del previo acuerdo del cuarteto elector.

En Madrid, el crédito de Zidane por la consecución in extremis de la Champions League del curso pasado se agota y si no se alzan nuevos títulos, su etapa puede darse por conclusa a iniciativa de su presidente Florentino Pérez. Solo pueden prevaler los resultados para tapar un fútbol que no enamora y que queda al amparo de los recursos del banquillo y de la testa ganadora del defensa Ramos.

Cuando algunos lectores tengan la amabilidad de leernos, según la hora, ya se sabrá el sorteo de cuartos de final de la Champions League que muchos han vaticinado, atendiendo precedentes que pusieron en duda la pulcritud de las bolas calificadas por grados de temperatura. Mejor confiar en la honestidad de todos los intervinientes. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper on twitter