A bote pronto

Cuando comentar el ocio es baladí

Los últimos acontecimientos han golpeado con severidad cruenta Barcelona, capital de Catalunya, y Cambrils, localidad marítima de la comarca tarraconense del Baix Camp. Catorce fallecidos y más de un centenar de heridos es un balance provisional, que desgraciadamente puede incrementar la mortalidad, en base a la extrema gravedad de más de una decena de personas que, en estado crítico, luchan por su vida, internados en distintos centros hospitalarios .

El trágico suceso nos ha dejado anonadados en nuestra calidad de barceloneses, orgullosos de nuestra ciudad, que tiene en las emblemáticas Ramblas, paseo universal en las agendas turísticas del mundo, un punto común de encuentro. Ese mismo paseo que hemos recorrido miles de veces ha sido víctima de una incomprensible masacre humana.

El artículo ya empastado sobre Cristiano Ronaldo nos liberó escribir ayer al tener el trabajo inopinadamente adelantado. Pero no hoy sábado, que nos enfrentamos a la página digital en blanco con la consternación y el afligimiento por la dura jornada de la tarde del jueves y que ha tenido continuidad en fecha de viernes con el homenaje a las víctimas de más de cien mil personas en la Plaça Catalunya de Barcelona, kilómetro cero del país y con el puntual seguimiento de las exitosas intervenciones de los Mossos d’Esquadra que han acabado con la vida de cinco terroristas, detenidos a cuatro e identificados a otros tres que se hallan en situación de búsqueda y captura.

Una vara de medir la importancia de una capital la otorga, indefectible y paradógicamente, su índice de mendicidad, pues ésta se ubica y establece en espacios de actividad  y de bonanza económica. Desgraciadamente, esta misma realidad es extrapolable al terrorismo que busca el mayor impacto social. Sabían los terroristas que atacando despiadadamente en agosto en el epicentro de Barcelona conseguían su mayor propaganda, al repercutir en gentes de distintas procedencias y nacionalidades que visitan la ciudad olímpica, una Barcelona histórica, con una gran atracción de presente y proyectada imparablemente al futuro.

En estas circunstancias, donde la rabia y el dolor parten el alma, se hace muy dificil ahondar en las trivialidades del día a día de la actividad ordinaria dedicada al ocio y que forma parte de nuestro temario en A Bote Pronto, columna digital iniciada hace doce años con ininterrumpida presencia y que suman ya cuatro mil quinientos artículos.

Son fechas de duelo, en el tránsito de la pesadumbre por las pérdidas humanas irreparables a la esperanza por un mundo mejor, donde el hecho diferencial, étnico, politico o religioso, no sean causa de atrocidades ocasionadas por mentes convulsas y fanatizadas.

El mundo del deporte siempre se manifiesta al compás de la sociedad y muchas veces, se erige en adalid de la recuperación anímica de la población. Mañana, esperamos que más repuestos, escribiremos sobre los primeros resultados de la principiante liga y otros pormenores que conforman la cotidianeidad emocional, en la convicción, manida pero inexcusable, de que la vida continúa. en todas sus facetas. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper