A bote pronto

Los celos pueden con Cristiano Ronaldo

Anodino partido en el estadio Santiago Bernabéu correspondiente a la vigésimo tercera jornada de liga, donde el RCD Espanyol de Barcelona rindió visita  y casi pleitesía por la escasa oposición. El equipo catalán jugó a verlas venir, con el único afán de contemporizar en el juego y evitar la goleada.

La buena vista de Undiano Mallenco

No obstante, el Espanyol  tuvo en el ecuador del primer tiempo su gran ocasión para abrir el marcador, pero no valió el balón enviado entre los tres palos por Gerard Moreno, porque el árbitro Alberto Undiano Mallenco, a instancias del linier, acertó en la señalización de un fuera de juego tan ajustado que requería doble sesión de foto finish.

El mismo árbitro navarro que, también con el empate inicial, anulara un gol al blaugrana Pedro Rodríguez en la final de Copa del Rey celebrada el 20 de abril del 2011 en Valencia.

La vista de lince del trencilla fue decisiva para que el Real Madrid conquistara el trofeo en la prórroga. En aquel entonces, el entrenador Pep Guardiola se lamentó de la mala suerte del “acierto del árbitro”, lo que sirvió para que Jose Mourinho hiciera demagogia en su línea habitual belicosa.

No ha hecho lo propio Quique Sánchez Flores en esta ocasión, aunque no le faltara la razón, pues no resulta frecuente acertar, a ojo de buen cubero, en una medición cuya legalidad pende de no más de una estela de hierba.

Sin duda, el Real Madrid tiene suerte con este colegiado de vista privilegiada, más propia de lince ibérico, especie en vías de extinción que hay que conservar como recurso natural, según prescribe la  Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (en inglés: IUCN) .

Los avatares de Cristiano Ronaldo

Ni frente al Nápoles en Champions League ni frente al Espanyol en la liga española, ambos partidos en escenario propio, el portugués ha perforado el marco adversario. Lleva un registro goleador pobre, muy alejado de Europa en que lidera Leo Messi y de la liga española que comanda Luis Suárez.

Demasiada penalización y carga emocional para un futbolista que vive del gol y compulsa los partidos en clave individual.

La presencia en el titular del delantero centro Álvaro Morata, autor del gol que principió la victoria al rematar de cabeza un delicado envío de Isco, devolvió a Cristiano Ronaldo a su posición preferida en la banda. No fue de sus días más negados en la asociación y conectó con sus compañeros. Sin embargo, su estado de ánimo iba a peor cuando veía transcurrir los minutos sin que sumaran sus registros goleadores.

Tuvo tres acciones en que pudo asistirle el gol: En un remate franco solo ante el marco que, incompresiblemente se le elevó el remate por encima del travesaño, en el lanzamiento frustrado de una falta en el balcón del área contra la barrera y en la simulación ridícula – y habitual – de un penalti en una voluntaria caída.

La vuelta de Bale es otra preocupación para el ego de Cristiano Ronaldo

Zidane concedió 20 minutos a Bale para pautar su progresiva vuelta después de tres meses de paro forzoso por lesión. Compañeros y afición celebraron la vuelta del “exprés de Cardiff” cuya ausencia notó el equipo. Bueno, todos no.

Sobre el césped la mayoría de compañeros blancos tuvieron un gesto de complicidad con el galés, en tanto que Cristiano Ronaldo pareció quedarse al margen.

Donde más quedó de manifiesto esta rivalidad fue en el gol que sentenció la suerte del partido y cuyo autor fue precisamente el reaparecido. Una gran galopada para recoger una brillante asistencia en profundidad también de Isco que finalizó con un tiro potente y cruzadísimo con su pierna natural.

En la piña de festejo de los futbolistas no estaba Cristiano Ronaldo, ajeno a la alegría colectiva, el cual, cogitabundo, marchaba por libre a la línea de centro.

Esta misma percepción se apreció al término del encuentro. En tanto que muchos compañeros felicitaban a Gareth Bale por su feliz regreso, el portugués libraba sus cuitas con el colegiado de forma quejumbrosa.

Cristiano Ronaldo, a sus 32 años, no acepta su declive natural y su fútbol, amparado en su potencia física y velocidad, evoluciona poco hacia una reconversión más acorde con las prestaciones que puede ofrecer en la actualidad.

Sabe, y no lo admite, que el nuevo icono madridista es Gareth Bale y en el galés tiene depositadas sus esperanzas de futuro el presidente Florentino Pérez.

La vuelta de Gareth Bale es una liberación para el madridismo que ve aumentadas sus posibilidades de éxito, pero para Cristiano Ronaldo no deja de ser un tormento. O así piensa nuestra pluma.

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