A bote pronto

El caos de Paris se mudó a Torino

Un FC Barcelona errático reiteró el comportamiento deficitario ofrecido en París y el castigo de una derrota concluyente, que se advierte de k.o. en la suerte de la eliminatoria. Un marcador  suficientemente holgado para que un equipo tan experimentado como el campeón italiano sepa defenderlo en la vuelta del Camp Nou.

Los milagros no acostumbran a llamar a la puerta dos veces y si en el funesto cuatro a cero de París se obró la buenaventura de su reversión apoteósica en el templo expiatorio del Camp Nou, el tres a cero, aunque menos malo, se avozpora  una cota inalcanzable para un equipo que suma incertezas y multiplica dudas.

Juventus, 3 – FC Barcelona, 0, intervinientes y goles

Juventus: Buffon; Alves, Bonucci, Chiellini, Sandro; Khedira, Pjanic (Barzagli, m.89), Cuadrado (Lemina, m.73), Dybala (Rincón, m.81), Mandzukic; Higuaín.

FC Barcelona: Ter Stegen; Umtiti, Mathieu (Gomes, m.46), Piqué; Roberto, Rakitic, Mascherano, Rakitic; Messi, Suárez, Neymar

Goles: 1-0, m.7: Dybala; 2-0, m.22: Dybala; 3-0, m.54: Chiellini.

Árbitro: Szymon Marciniak (POL). Mostró cartulina amarilla a Alves (m.28), Suárez (m.54), Iniesta (m.57), Mandzukic (m.63), Khedira (m.74) y a Lemina (m.91).

Incidencias: Partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones disputado en el Juventus Stadium de Turín ante 41.092 espectadores.

Luis Enrique arriesgó y confundió en la táctica

Se cumplió la temeridad que vaticinaban algunos augurios y Luis Enrique repitió la fórmula del 3-4-3, encomendando a Mascherano las labores del sancionado Busquets e incorporando a Mathieu en la defensa para compensar en alturas la ausencia del de Badia, en detrimento de Jordi Alba, cuyo ostracismo empieza a ser notorio. El de L’Hospitalet estuvo calentando en la banda y su cara era espejo de contrariedad en clave personal.

Pareció un dibujo alternativo, donde  Mathieu y Umtiti por un lado y Rakitic, Messi y Sergi Roberto por otro, mutaban posiciones más por desorden que por un dibujo dinámico establecido.

Las lecciones de París cayeron en saco roto y el equipo diseñado por Luis Enrique firmó un primer tiempo nefando que, por primera vez, el técnico no se recató de lamentar con una carga crítica inusual hacia sus pupilos. Fueron los blaugranas un equipo desdibujado y sin alma competitiva, a pesar de la importancia deportiva del envite.

La Juventus, que suma cuatro años invicta en la Champions League en su estadio, salió convencida de su tronío, con solo dos goles encajados en la máxima competición europea y campeonísimo en su país y líder absoluto en el scudetto. Fundada en 1897, dos años antes que Joan Gamper creara el FC Barcelona, es el equipo por antonomasia de la afición italiana.

La debacle se advirtió desde el segundo minuto, cuando Iniesta por inferioridad física concede una falta lateral y Higuaín remata solo ante Ter Stegen. Y cinco minutos después del aviso llegó el primer gol de Dybala, en un balón que gestiona Cuadrado ante Mathieu, con cesión atrás al argentino que, ante la pasividad de los defensores, con Piqué de primer testigo, le da tiempo de darse media hora y disparar angulado a la zona desguarnecida del palo largo.

El Barça no da señales de vida hasta el minuto 11 en que se le reclama tarjeta a Giorgio Chielini por una dura entrada sobre Messi.

La gran ocasión barcelonista llega en el minuto 20, Messi se inventa una diagonal exquisita sobre Iniesta que le coloca frente a Buffon, pero el interior no rompe el balón, quiere colocarlo y el brazo izquierdo de Gigi multiplica su extensión para despejar el balón.

Del presumible empate a un gol, se llegaría, ipso facto al dos a cero en una galopada de Mandzukic por el carril derecho del ataque con centro a Higuaín pero que interviene en la anticipación Paolo Dybala para proyectar un disparo lejano que sorprende, primero a Mascherano en su tibia oposición, y después a Ter Stegen que no llega al balón dirigido a su palo.

En París quien tuvo el empate en sus botas en ocasión pintiparada fue André Gomes, esta vez Iniesta. El guion de la película sufría la preocupante reiteración en su trama, que tenía el añadido, circunstancial y no influyente, de ser arbitrado nuevamente por el polonés Szymon Marciniak.

Ese dos a cero al ecuador del tiempo, penalizaba la desidia del conjunto blaugrana y la falta de encaje de sus piezas en un dibujo táctico que resultó más mareante que dinámico.

Dani Alves ve tarjeta por su reiterativa fogosidad en las jugadas, esta vez ante Iniesta. Con una hora por delante, su paisano Neymar no supo aprovecharse de la situación y apenas le encaró en el “uno contra uno”.

Cambio de decoración en el segundo acto

Luis Enrique cambió a Mathieu por André Gomes, bajando a la defensa Mascherano y el portugués ocupando su puesto. Principió con una buena oportunidad de gol de Leo Messi y dos opciones más para Luis Suárez, pero fue un espejismo.

Ter Stegen, desguarnecido ante Higuaín salvó con el pecho un balón que “El Pipita”no atinó en la definición. En la siguiente acción, se produce un córner que provoca el remate de cabeza de Chiellini con los pies enganchados a la hierba, ante el precario marcaje de Mascherano y la tardía reacción del guardameta alemán.

Ya no había dudas, el paralelismo con el partido de octavos de final en la capital francesa era absoluto. El tercer gol llegaba en el mismo minuto y se repetían idénticas sensaciones de impotencia.

Luis Enrique mira a su banquillo y no ve soluciones. Gianluigi Buffon, casi cuarenta años, le falta una Champions League en su laureado palmarés y se aplica en el objetivo con nota sobresaliente en el minuto 67 cuando envía a córner un remate de Luis Suárez que había sido servido, magistralmente, por Leo Messi.

El Barça buscó infructuosamente un gol salvador, pero los contragolpes del equipo piamontés ponían en jaque su defensa, reducida numéricamente y laminada tácticamente. Pudo llegar el cuarto gol en una jugada que es cortada erróneamente por fuera de juego inexistente.

En la otra área, Chiellini se lanza a ras de hierba para obturar un remate de Neymar y el balón le impacta primero en el pecho y luego en el brazo extendido hacia arriba. El colegiado atribuye involuntariedad atendiendo el rebote circunstancial, con prelación al imprudente brazo extendido en posición no natural. Dos normas reglamentarias cuya aplicación conjunta era inviable por ser contrapuestas.

Sin más historia acabaría un partido que supone la segunda severa derrota consecutiva en Europa que daña la imagen del FC Barcelona en su versión de forastero.

Pocos futbolistas del Barça se escapan del suspenso individual. Si acaso, Sergi Roberto, Messi y Luis Suárez alcanzan el aprobado raspado. Al contrario que el equipo de Massimiliano Allegri, donde varios futbolistas rayaron a gran altura, con brillo especial para la estrella emergente, el bigoleador Dybala.

El próximo 19 de abril estaremos convocados en el Camp Nou para otra goleada, de la cual, en caliente, Luis Enrique, no confía. Tiempo habrá, durante la semana, de calentar motores y elevar la autoestima, rememorando otras hazañas que registran las hemerotecas, pero  el  Ipswich, el Anderlecht y el Goteborg, a los que se remontó un resultado análogo, no tienen el empaque y oficio de “la vecchia signora”.

La insólita remontada del 6-1 puede tener efectos contrarios, si, como parece, no sirve para clasificarse para las semifinales de la Champions League y sí que tuvo efectos de relajación en las dos derrotas ligueras en A Coruña y Málaga que le alejan de la renovación del título de Liga. O así piensa nuestra pluma.

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