A bote pronto

El Barça sufre para ganar

El Barça sigue vivo en la competición regular de la liga, tras un bonito partido disputado con el Valencia que ofreció seis goles, dos tercios de ellos para los blaugranas.

Luis Enrique repitió el equipo de la remontada gloriosa frente al P.S.G. y la consiguiente táctica del 3-4-3 que nos rememora a los tiempos de Johan Cruyff, ahora que se va a cumplir el primer año de su añorada ausencia. Posición de los jugadores en el campo audaz y generadora de sustos defensivos, al tiempo que ofrece un caudal de fútbol de ataque extraordinario.

Las cifras de goles a favor reflejan esa superioridad del ataque blaugrana que lleva 81 goles, con casi una media de tres tantos por partido y que, de mantener la racha, promediaría 110 goles en liga. En la retaguardia, muchas veces el peligro del rival se queda en sustos solamente, pues ha encajado 25 goles, siendo la tercera defensa más eficiente, por detrás de la del Villarreal y del Atlético, con 20 y 23 goles, respectivamente, si bien su vanguardia está, en números, muy alejada de la barcelonista.

FC Barcelona 4 Valencia CF 2, intervinientes y goles

FC Barcelona: Ter Stegen; Mascherano, Piqué, Umtiti, Sergio Busquets, Rakitic (Sergi Roberto, min.65), Iniesta, Messi, Rafinha (André Gomes, min.74), Luis Suárez y Neymar.

 Valencia CF: Diego Alves; Montoya, Garay, Mangala, Gayá; Parejo, Enzo Pérez, Soler; Joao Cancelo (Bakkali, min.84), Munir (Zaza, min.73) y Orellana (Abdennour, min.46).

Goles: 0-1, m.29: Mangala. 1-1, m.35: Luis Suárez. 1-2, m.45: Messi (p.). 2-2, m.45+1: Munir. 3-2, m.53: Messi. 4-2, m.89: André Gomes.

Árbitro: Hernández Hernández (Comité de Las Palmas). Mostró tarjeta amarilla a Enzo Pérez (min.24), Mangala (min.38), Parejo (min.44), Iniesta (min.67), André Gomes (min.78), Messi (min.85) y Montoya (min.91) y expulsó con roja directa a Mangala (min.44).

Incidencias: partido de la vigésimo octava jornada de LaLiga Santander disputado en el Camp Nou ante 78.675 espectadores.

Un bonito espectáculo futbolístico

La propuesta de Luis Enrique volvía a sacrificar a los laterales Sergi Roberto y Jordi Alba, hasta hace pocas fechas titulares fijos en las alineaciones.

En ese toma y daca, el FC Barcelona tuvo las mejores oportunidades que, incluyen un más que posible penalti de Cancelo a Neymar que el colegiado canario Hernández Hernández no advirtió, el mismo que recientemente estuvo en la inopia en Heliópolis, cuando no vio dentro un balón que había superado la línea de meta en 61 centímetros.

Con Messi incrustado en la zona de tres cuartos y con el privilegio de tener a un recuperado Iniesta de lugarteniente de lujo, había una línea de tres hombres por delante, formada por Rafinha, Luis Suárez y Neymar, generadora de peligro constante. Demasiada pólvora para la zaga valencianista, no excesivamente cualificada, tanto en su rearme central como en su doble lateralidad.

Sin embargo, el primer gol tendría sello ché, a la salida de un córner. Botado por Parejo fue rematado limpiamente por el central Mangala de testarazo cruzado imparable. Tercer tanto de córner encajado en las últimas fechas, en acciones a balón parado que estaban superadas y que nos remontan a la primera temporada de Luis Enrique.

Solo seis minutos le duró la ventaja a los visitantes, merced a la pillería de Neymar que ejecuta presto un saque de banda al espacio de acción de Luis Suárez que encara portería y bate a Diego Alves con un disparo de rosca, ajustadísimo al palo largo.

Al filo del descanso, el juego enloquece y se producen, repartidos, dos goles más. El primero del Barça en una inclusión vertical de Luis Suárez que neutraliza Mangala agarrándole de la camiseta por detrás cuando iba a fusilar al guardameta. El penalti no ofrece dudas y la expulsión tampoco. La  especulación sobre el color de la tarjeta resulta inane, ya que una amarilla también hubiera reportado la salida del jugador por acumulación de amonestaciones.

Es Messi, como ocurriera en el minuto 90 de partido en la ida en Mestalla, el encargado de batir a Diego Alves que presenta el mejor promedio mundial en atajadas desde los “once metros”, con casi un cincuenta por ciento de efectividad.

En pleno éxtasis por la reversión del resultado, se produce un despiste defensivo de Rakitic y Mascherano que acaba en gol de Munir, libre de marca al estar Piqué solo para dos delanteros.

El delantero cedido por el FC Barcelona solo ha marcado seis tantos y dos de ellos contra su club de pertenencia, que, a diferencia del Real Madrid y otros, no aplica la llamada “cláusula del miedo” en una loable decisión que otorga honestidad al campeonato.

No tardó en la segunda mitad, el astro a volver a dejar su huella indeleble, en un atinado y potente remate con la derecha al palo corto. De esta manera, Leo Messi se estrena como bigoleador centenario, pulverizando una nueva estadística.

Antes y después se produjeron diferentes ocasiones de gol. Alguna de los visitantes, aprovechando la visión de juego de Parejo y la habilidad del chileno Orellana y la mayoría de los blaugranas que no cristalizaban. En parte, por un exceso de elaboración al ser renuentes al remate final, a pesar de que se contabilizaron veintiocho, trece de ellos entres los tres palos, lo  cual es una aparente contradicción.

Hasta el penúltimo minuto no llegó el gol que confirmó el duodécimo volteo de un marcador en contra en este curso, que tranquilizó a la grada, divertida y ansiosa, al tiempo. Fue en una galopada tremenda de más de 60 metros de Neymar pegado a la línea de cal, zafándose de la embestida de Montoya y Garay, para ceder el balón al remate fácil de André Gomes, que se estrenaba como goleador blaugrana.

En el registro de notas positivas cabe situar la recuperación palpable de Andrés Iniesta que jugó los noventa minutos con bueno tono físico y con su proverbial visión de su fútbol único. También Leo Messi mejoró pasadas prestaciones y fue faro en las transiciones y ejecutor en las resoluciones. El argentino se procuró una tarjeta “a medida” por no guardar la distancia y descansará en la jornada post selecciones, evitándose el viaje a Los Cármenes de Granada.

Ni Munir, ni ahora André Gomes celebraron sus goles en lo que se interpreta como un gesto respetuoso hacia sus equipos de origen, pero que también puede imputarse, en otra lectura, en una falta de respeto a sus propios compañeros que lucen una misma camiseta en pos de un objetivo común, de los cuales ellos son parte alícuota. O así piensa nuestra pluma.

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