A bote pronto

El Barça mostró sus debilidades

Se cumplió el pronóstico más extendido y un Real Madrid sobrio y en fase expansiva de su juego, tras los éxitos del curso pasado, ganó en el Camp Nou a un Barça deslucido y mermado con la ausencia aún no cubierta de Neymar.

El Real Madrid fue superior en un duelo descafeinado, como advertíamos en la víspera, que pareció un torneo de verano por la falta de implicación de las gradas cubiertas con cerca de noventa mil personas (90% del aforo) por un público heterogéneo de gustos y nacionalidades.

El FC Barcelona jugó prácticamente con los mismos futbolistas que en Berlín ganara su última Champions League, temporada 2014-15. Las variantes correspondieron a Umtiti que reemplazó con éxito a Mascherano, ayer en el banquillo y las presencias de Aleix Vidal y Gerard Deulofeu, supliendo a los brasileños Alves y Neymar, que debilitaron sustancialmente al equipo.  Con las bajas, y con el paso cronológico, este equipo ofrece muchas menos prestaciones  que el de antaño, al no haber acertado los técnicos en el proceso de renovación de la plantilla.

FC Barcelona 1 Real Madrid 3, registro de datos

FC Barcelona: Ter Stegen, Aleix Vidal ,Piqué, Umtiti, Jordi Alba, Busquets, Rakitic (Alcácer, 83′), Iniesta (Sergi Roberto, 67′), Messi, Deulofeu (Denis Suárez, 58′) y Luis Suárez.

Real Madrid: Keylor Navas, Carvajal, Varane, Ramos, Marcelo, Casemiro, Kroos, Isco, Kovacic (Asensio, 67′), Bale (Lucas Vázquez, 80′) y Benzema (Cristiano Ronaldo, 57′).

Goles: 0-1, min. 49, Piqué en propia puerta tras un pase de Marcelo.1-1, min. 76, Messi, de penalti. 1-2, min. 79, Cristiano Ronaldo, tras culminar un contragolpe con un disparo desde la frontal. 1-3, min. 89: Asensio, con un disparo desde la frontal con la pierna izquierda.

Árbitro: De Burgos Bengoetxea (comité vasco). Amonestó con tarjeta amarilla a Casmiero (20′), Piqué (27′), Messi (39′), Bale (40′), Carvajal (41′), Busquets (56′), Marcelo (75′). Expulsó a Cristiano Ronaldo por doble amarilla (79′ y 82′). En el acta hizo constar un empujón del portugués.

Alineación optimista de Valverde

El txingurri no contrarrestó la superioridad física de los madridistas y dispuso a sus hombres convencionalmente, lo que expuso las carencias de Aleix Vidal y la timidez de Deulofeu, impreciso e incapaz de intentar alguna jugada. Se unió el deficiente aporte de Iniesta, al que ya pesan los años, la mala gestión de Piqué y el desacierto continuado de Rakitic. Con estos hándicaps, el triunfo era una quimera.

Por el contrario, Zidane dispuso de un 4-4-2, sentando a Cristiano Ronaldo en el banquillo y dando la manija a Isco. Para no cargar y quemar a Casemiro, que se descontrola con facilidad, ordenó, en primera instancia, un marcaje individual de Kovacic, sustituto numérico del sancionado Modric, sobre Messi que le amordazó, hasta que el croata, vaciado físicamente, tuvo que ser reemplazado por  Marco Asensio, otra estrella rutilante que dejó su sello en forma del mejor gol de la noche.

Supo explotar el técnico francés, la debilidad del franco derecho de la defensa blaugrana y por alli se incrustaron Marcelo, en sus desdobles habituales, y alternaron Bale, Isco y Benzema. El francés también se dejaba caer por banda y un centro suyo propició el primer gol, en un desgraciado despeje forzado de Piqué.

El cero a cero del descanso era un registro engañoso. Los primeros cuarenta y cinco minutos habían sido un toma y daca equiparado, pero daba la sensación de que el Real Madrid alcanzaba esa igualación mucho más relajado en aportaciones compartidas, en tanto que los locales vivían de la providencia de Umtiti, de la prodigalidad de Alba que fue el mejor estilete arriba y que con el 0-1 salvó un gol bajo palos, del buen hacer de Busquets y de los chispazos de Leo Messi.

En el segundo acto, el cuadro merengue, ayer de un verde azulado por primera vez en el Camp Nou, aumentó el caudal de su fútbol y tuvo alguna escaramuza con peligro antes que en el cuarto minuto Piqué goleara a su guardameta Ter Stegen. También el Barça tuvo su opción en una torpedad de Sergio Ramos que al segundo minuto cometió penalti por zancadillear dentro del área a Messi, que el árbitro no observó, o consideró. erróneamente, que no debía señalarlo al no tener opciones el delantero de llegar al balón.

Llegó el auto gol relatado y Valverde reaccionó tarde y recompuso el equipo con la presencia agradecida de Denis que hizo una labor de costura en el centro del campo y se proyectó con mayor convicción por el carril izquierdo. Busquets fallló un gol bajo palos al no acomodar bien su cuerpo y rematar a dos metros de la línea de meta por encima del larguero, con Keylor Navas desplazado .

El empate llegó de penalti, muy bien lanzado por Messi, en una jugada dudosa en la que hay que medir la habilidad de Luis Suárez y la salida de Keylor Navas que, en la obstrucción, puede dejar una mano sobre la tibia del uruguayo. En cualquier caso, fue más clara la jugada anterior sobre Messi con el cero a cero en el marcador.

Tuvo el Barça una nueva ocasión en una jugada que el linier anuló por fuera de juego de Luis Suárez y fue el preludio del gol inmediato de Cristiano Ronaldo. Luego Asensio pondría la puntilla.

En ambos goles se dan circunstancias parejas: Son dos balones perdidos en ataque por el FC Barcelona y que permiten al Real Madrid montar la contra. En ambas jugadas, la última cobertura la hace Piqué y se fraguan en la banda derecha donde está desubicado Aleix Vidal y los materializan dos hombres entrados de refresco de dos imponentes disparos.  Extraordinario, particularmente, el del balear.

El resultado debe hacer recapacitar a Valverde para medir las posibilidades del equipo y en tanto no lleguen refuerzos, juntar líneas y suplir con más trabajo colectivo, en la medida de lo posible, el talento perdido.

Un talento que sí tiene el Real Madrid y en las llamadas segundas unidades, con Isco, Asensio, Ceballos, Lucas Vázquez, Theo Hernández, además de las prestaciones impagables de Nacho y Kovacic.

El irascible Cristiano Ronaldo

Dio la nota del partido. En su haber un gol en un buen disparo al beneficiarse del espacio que le concedió Piqué para armar su pierna. Hizo exhibición de músculos y con exposición torera lanzó su camiseta al césped, para beneficio personal de sus contratos publicitarios, por lo que recibió la tarjeta amarilla correspondiente.

Después se lanzó “a la piscina” en un balón dividido que pugnaba con Umtiti y reclamó airadamente penalti. En razón de estas protestas, el colegiado le muestra la segunda cartulina que acarrea la justa expulsión. Señalar que también Marcelo se tiró con descaro en otra jugada, pero como no protestó, el árbitro lo pasó por alto.

En plena frustración del portugués que pasó del éxtasis del gol a la ridícula auto expulsión, reaccióno propinando un empujón por detrás al colegiado, el cual lo hizo reflejar en el acta. Ello debiera suponer una sanción ejemplar de no menos de cinco partidos de suspensión, según los antecedentes de nuestro fútbol. Habrá que estar expectantes para ver como actúan los comités y deliberan con justicia, al margen de que se llame Cristiano Ronaldo el juzgado. O así piensa nuestra pluma-

@albertgilper