A bote pronto

El Barça en la jungla de mercaderes

De sabios es esperar, pero fijando los tiempos y llevando el pulso negociador. El FC Barcelona lleva tiempo mareando la perdiz, de tal suerte que la multitud de sus emisarios que cuidan el área deportiva, donde tantos scouters opinan y tantos ejecutivos mandan, causan más impedimento que beneficio.

El FC Barcelona, con su balance público que refleja la liquidez de tesoreria procurada por la espantada de Neymar, tiene serias dificultades para acceder a los mercados futbolísticos y comprar a su precio justo por la inflación sobrevenida.

El Barça es el primero en cumplimentar ficheros sobre las cualidades de los futbolistas nacionales de Catalunya, de España y del mundo. Sin embargo, en demasiados casos su agenda llega tarde por falta de concreción.

Los casos más lacerantes los encontramos en Isco y Asensio, futbolistas con adn y corazón culé, que se fueron al competidor directo que adquirió sus fichas a precios muy asequibles, principalmente la del balear, por indefiniciones en la toma de decisiones.

Neymar se adelantó a las previsiones blaugranas  que no «leyó la traición», pese a los antecedentes del año anterior. Es más, su vicepresidente tercero, Jordi Mestre, hizo el clamoroso ridículo de sentenciar que Neymar continuaría en el Barça «al 200% de seguridad». La cruda realidad es que el P.S.G. y los petrodólares de Nasser Al-Khelaïfi han reventado los precios.

Esos doscientos veintidós millones de euros, que servían hace una semana para fichar tres cracks, solo dan para uno y medio. Si el FC Barcelona se hubiese adelantado a los acontecimientos, Ousmane Dembélé y Philippe Coutinho hubieran sido ya barcelonistas con una inversión global de unos ciento cincuenta millones de euros. Ahora las exigencias del Dortmund y del Liverpool elevan la puja a un precio que sobrepasa la cantidad percibida por el pago de la cláusula de rescisión del brasileño.

Ello ha obligado, de momento, a congelar el fichaje del defensa central Íñigo Martínez, que ya estaba concertado a precio  de su cláusula, que ascendía a treinta y dos millones. Es, que se sepa, la única petición del nuevo entrenador Ernesto Valverde y que queda postegada al cuadre de números final.

En el 38ª edición de la Asamblea Mundial de Peñas, celebrada esta semana, Josep Maria Bartomeu prometió a los peñistas buen oficio en la administracion de ese dinero entrante y del cual reservaría una parte para patrimonio del Club. La única fórmula para que esa promesa cuaje, se trata de fichar a un precio cerrado más bajo, incluyendo un elevado porcentaje en variables, que normalmente no se explican, pese a la pregonada transparencia. Porque no es lo mismo condicionar el cobro a que el FC Barcelona se salve del descenso a que gane la Champions League.

Mientras, la directiva erosionada por el caso Neymar y con el sentimiento herido, no ha dado luz verde al transfer del jugador, bajo la excusa que no se han hecho efectivos los 222 millones de euros de la cláusula, percibidos mediante cheque bancario garantizado. La práctica bancaria otorgan tres días de plazo para hacerlo efectivo, por lo que por todo el día de este viernes, fecha límite para la inscripción para que pueda debutar en la liga francesa, el Barça autorizará la operación.

Neymar podría debutar el domingo en el pequeño Stade du Rodorou ante el modesto Guingamp con capacidad de solo para diecisiete mil espectadores, si Unai Emery así lo considera. Su paisano Marlon, esa misma fecha podrá hacerlo, si Valverde lo dispone, en partido de la Supercopa de España, ante el Real Madrid en un aforo para cien mil personas.

También pudiera ocurrir que se reservase voluntariamente el debut estelar para el Parque de los Príncipes y el acontecimiento tendría lugar el domingo día veinte, en la tercera jornada con la visita del Toulouse.

Este retardo no deja de ser una reacción un tanto pueril, más cercana a la pataleta que a la racionalidad. Bartomeu y el presidente catarí han coincidido en un acto y se han mostrado esquivos. Los Neymar han anunciado que iniciarán acciones legales para reclamar los veinticinco millones pendientes de la prima adicional a la signatura del último contrato el pasado octubre y de los cuales percibieron el primero de los veintiséis fijados.

Estos veintiséis millones forma parte del paquete negociador por el que la cláusula ascendió a los doscientos veintidós millones que ha cobrado el Barça. Por otra parte, es cierto que el espíritu de esta prima es por el cumplimiento íntegro del contrato que no ha llegado a los diez meses, pero ¿queda refrendado en el contrato este matiz trascendente? Tema polémico para seguir judicializándose los asuntos del Barça y con pintas de poder perder la batalla.

También el Santos reclamará sus derechos. Al no poder jugarse ya un partido FC BarcelonaSantos con Neymar de blaugrana le corresponde una compensación monetaria de cuatro millones y medio de euros, según el contrato rubricado. Por otra parte, exigirá los once millones de euros que se corresponden con el cinco por ciento de canon de formación del jugador. Se supone que aunque no haya habido la voluntad de traspaso, sino que ha estado impuesto, computa de igual manera, salvo que los juristas nos rectifiquen. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper