A bote pronto

El Barça, en crecimiento, goleó a la Juventus

Tras un comienzo muy esperanzador en la liga, con unos registros encuadrables por su regularidad y fiabilidad, se esperaba el primer gran choque europeo para certificar esa mejoría latente. Y a fe que se llevó a cabo, con un Leo Messi intratable, erigido en mariscal de campo.

El Barça ya lidera el grupo D de la Champions League, tras una victoria concluyente ante su último verdugo europeo. El equipo acumula imbatido su cuarta victoria oficial, con doce goles a favor y ocho de ellos con la firma de Messi. Victoria de prestigio para certificar la resurreción del FC Barcelona a la primera línea competitiva con el astro de estilete demoledor

La tarde en Barcelona se había complicado por amenazas terroristas que tenían su foco en toda Europa y que obligó a los Mossos d’Esquadra (policía catalana) a un despliegue de medios colosal que, necesariamente, perjudicó la movilidad y desplazamiento de las personas. Ello tuvo reflejo en la entrada final al Camp Nou, que no llegó a las ochenta mil personas y al retardo que padecieron muchos asistentes que se fueron incorporando con el partido ya en juego.

FC Barcelona 3 Juventus 0, protagonistas y goles

FC Barcelona: Ter Stegen, Semedo, Piqué, Umtiti, Jordi Alba, Busquets, Rakitic (Paulinho, 76′), Iniesta (André Gomes, 82′), Dembélé (Sergi Roberto, 70′), Messi y Suárez.

Juventus: Buffon, De Sciglio (Sturaro, 41′), Benatia, Barzagli, Sandro, Pjani, Matuidi, Bentancur (Bernardeschi, 62′), Dybala, Douglas Costa e Higuain (Caligara, 87′).

Goles: 1-0, Messi (44′); 2-0, Rakitic (56′); 3-0, Messi (68′)

Árbitro: Damir Skomina (Eslovaquia). TA: Semedo (34′), Messi (54′) / Bentancur (25′) , Barzagli (60′), Pjanic (74′), Caligara (88′)

Incidencias: Partido de la primera jornada de la Liga de Campeones, grupo D, disputado en el Camp Nou ante 78.656 espectadores.

Partido competido, de poder a poder en la primera parte

En el mismo escenario del Camp Nou, cinco meses antes el FC Barcelona se había despedido de Europa frente al repetido rival. Fue con un triste resultado de cero a cero que daba validez italiana al tres a cero en Torino. Representó la flagelación de un Barça aturdido y con aristas, que luego certificaría la deficiente temporada con la pérdida del campeonato de liga.

La devolución del resultado, no se puede calificar como vendetta, porque las circunstancias varían, ya que en esta ocasión se corresponde con la primera jornada de la Champions League y el resultado no es determinante para la suerte futura de los juventinos. Pero sí sirve para subir la autoestima catalana, confirmar que el camino trazado es correcto y confirmar las esperanzas en el nuevo proyecto comandado por Valverde.

El técnico blaugrana quiso reafirmar las aspiraciones de su equipo y se desmarcó de las rotaciones. Repitió equipo, cuyo diseño titular parece configurado, con la inclusión para quedarse del flamente fichaje Ousmane Dembélé.

En ello, se advierte sustanciales diferencias con Luis Enrique, empecinado en las rotaciones masivas. Así Iniesta jugó de titular su quinto partido consecutivo (contando los dos encuentros con España) y otros jugadores como el nuevo incorporado Sesmedo o el croata Rakitic, en el punto de mira el curso pasado, ganan confianza y protagonismo.

La Juventus de Allegri plantó cara al equipo local con presión alta y facilidad de disparo. De Sciglio, Dybala, Pjanic e Higuaín pusieron a prueba el buen momento de forma del sobrio Ter Stegen. Mientras en el lado blaugrana el mayor peligro vino dado por el lanzamiento de una falta de Messi cuyo rebote en la barrera provocó un disparo seco de Luis Suárez brillantemente defendido por Buffon.

Fue una primera parte igualada, con ligera superioridad visitante, hasta que en sus prostrimerías surgió el hasta entonces maniatado Leo Messi. La jugada principió en la portería propia con la apertura de Ter Stegen y un control orientado exquisito de Dembélé para dar continuidad al juego con Messi que atempera el fluir del balón para conectar con Suárez. El uruguayo le devolvió el cuero al espacio corto al que llega en ventaja para proyectarse al área y conectar un disparo raso y diabólico , expresamente por debajo de las piernas del defensa, que dejó atónito y sin capacidad de respuesta al legendario Buffon.

La segunda mitad de asentameinto blaugrana

El gol fue un bálsamo de aceite para los barcelonistas que asentaron su juego y marcaron la pauta con una superioridad técnica labrada en el medio campo, con un Messi sublime y un Iniesta mayestático, bien arropados por Busquets y Rakitic.

Pudo llegar el dos a cero en un disparo envenenado de Messi, beneficiado otra vez por una recuperación y asistencia de Alba, que fue repelido bruscamente por el poste y tocó la espalda del meta italiano que se benefició de un destino caprichoso posterior fuera de los tres palos.

Un minuto crucial fue el 55 cuando Pjanic derriba por detrás y con descaro a Messi, cortando un contraataque y recibe como única punición la señalización de la falta. El astro reclama la tarjeta y para ello toca el hombro del colegiado eslovaco que se hallaba de espaldas, el cual impone su autoridad ante Messi y le muestra la tarjeta.

El enfado del argentino tuvo consecuencias letales para los italianos al siguiente minuto al recibir en la derecha una apertura de Luis Suárez, penetrar al área y dejar un balón salvado in extremis por Sturaro, pero al que accede Rakitic  desde atrás para culminar a puerta desguarnecida.

Pudo repetir Messi con un disparo diabólico que repelió el palo, ya batido el cancerbero. Es el quinto balón a la madera que contabiliza “el diez” en este curso oficial. No obstante, nuevamente vería puerta en una cesión de Iniesta que permite su galopada paralela de derecha a izquierda para salvar obstáculos y prucurar hueco para armar su pierna izquierda. Esta vez Buffon espera su consagrado remate de rosca al poste derecho y lo que hace el rosarino es cruzar el balón al otro palo. Gol “made in Messi”, marca ya registrada. Era su diana número 99 en Europa.

La Juventus fue netamente superada en este tiempo, aunque tuvo alguna aproximación de peligro. En una de ellas, ya batido Ter Stegen, Piqué salva con el pecho bajo palos un remate de Benatia.

Al finalizar el partido se produce el cambio de Higuaín que es despedido con pitos recordando su pasado madridista y el jugador responde al público con un grosero gesto, evitable en un profesional ya baqueteado (en Madrid, lo llaman peineta).

El aficionado salió conformado con el espectáculo y con el resultado. El equipo sigue creciendo y ofreciendo unos números incontestables. Ernesto Valverde está imponiendo sus conocimientos y su sensatez y el colectivo lo agradece. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper