A bote pronto

Agitación en los despachos del Barça

Este fin de semana la conjunción de resultados ha alertado sobre la posibilidad real de un vuelco en la clasificación que pueda llevar al FC Barcelona a la renovación del título de liga. Ha ayudado en la moral colectiva, la última goleada y las sensaciones de buen fútbol.

Sin embargo, en la actualidad del Club convergen otras realidades, a veces, alejadas de los escenarios donde se dirimen las gestas deportivas.

Josep Maria Bartomeu, de acuerdo a su programa electoral, el que le llevó a seguir siendo el máximo mandatario del Club, consolidado por el voto directo a su candidatura, ha dado un giro copernicano al organigrama del club.

La máxima visualización del cambio lo protagoniza el nombramiento reciente de Óscar Grau, como nuevo  Chief Executive Officer – C.E.O. -, que equivale en español a un Director General ejecutivo.

Ya anunció en su presentación el C.E.O. la renovación del organigrama de la Entidad con el fin de optimizar la gestión y los recursos, haciendo frente a las nuevas exigencias que depara el futuro de la Entidad, con obras y decisiones pendientes de gran envergadura que marcarán el devenir de las próximas décadas de la centenaria Institución  (1899).

La comunicación en una entidad deportiva, que se mueve por los intereses de la inmediatez y al albur de resultados a veces aleatorios a la racionalidad y profesionalidad de la gestión, es tremendamente complicada. Más en el FC Barcelona, donde gravitan complicidades múltiples y en donde, frecuentemente, suele utilizarse al Club, desde dentro y desde fuera para fines diversos.

Desde que en el año 2010, Sandro Rosell arrasara en las urnas presidencialistas, han desfilado cinco “DirCom”, directores de Comunicación. A saber: Pere Jansá  (actual director del área social), Ketty Calatayud, Xavier Martín, Albert Montagut y Albert Roura.

Josep Vives, portavoz del Club, periodista y ex presidente del Básquet Manresa, dio cuenta ayer de la reunión de la directiva. En ella, se aprobó el “cambio de modelo” presentado por Óscar Grau en el que se da cuenta de la división de la Comunicación en dos áreas, con estos nombramientos, que corresponden a ascensos internos:

  • José Manuel Lázaro, Jefe de Medios de deportes profesionales
  • Toni Ruiz Jefe de Medios cooperativos

Todo este departamento de Comunicación quedará ubicado en la nueva macro área de Marca, Marketing y Comunicación, que espera la designación, en breve, del alto ejecutivo que la dirigirá y que se corresponderá con un fichaje exterior.

Ello lleva consigo el fin laboral de Albert Roura en el Club. Ni se habla de cese ni dimisión. Simplemente lo ha ocasionado un “cambio de modelo”. El portavoz Vives regateó las diferentes preguntas de los periodistas, no demasiado afiladas, escudándose en el respeto a la persona para no profundizar en el tema.

Convengamos que Albert Roura es una persona de brillante currículo, en los que destaca sus cargos secuenciales en distintas entidadas como director de Mecenazgo del Palau de la Música Catalana, o “DirCom” del Grupo Agbar, de la Universitat de Barcelona y de la Fundació La Caixa.

En esta última semana, se produjo el cese de Pere Gratacós de su actividad de representante en la Federación, por “divergir con el discurso del Club”, a instancias de Albert Soler, que asume esas funciones. Observaciones de cuya certidumbre se duda y que, para muchos, no nos resulta advertible y por la que no se abunda en concreciones, remitiéndose la portavocía a la nota del Club.

No parece que el silencio sea la mejor fórmula para de “respetar” el reconocimiento a este profesional, pues ello abriga otras especulaciones de distinto calado.

Muchos cambios de cromos no han servido para que el FC Barcelona comunique mejor y ese déficit parece crónico, porque por encima del criterio de los profesionales, existe el miedo atávico de decir la verdad en tiempo y forma.

Siempre hay excusa formal para cualquier contingencia. Se apela en algunos casos “al respeto a la persona”, otras veces, “al bien del Club”, otras es al “derecho a la privacidad individual”, etc. Razones que orillan la transparencia de la que, a falta de practicarla, la promulgan, en toda una ceremonia de la confusión. O así piensa nuestra pluma.

@albertgilper on twitter