A bote pronto

Messi es víctima de una selección sin cuajo

Se jugó en el estadio del Mineirao de Belo Horizonte el partido clasificatorio para el Mundial de Rusia 2018 entre las selecciones de Brasil y Argentina con la clara victoria brasileña que le asegura prácticamente su presencia en la fase final del Mundial, si es que no lo estaba ya.

No se puede decir lo mismo de Argentina, que sigue dando tumbos sin un patrón definido y con muchas dudas de su seleccionador Edgardo Bauza que reitera reticencias acerca de su competencia técnica para llevar a cabo el proyecto. El objetivo clasificatorio se ha alejado un tanto y, en estos momentos, Argentina estaría eliminada, pero, al clasificarse los cuatro primeros, se confía que el peso de las individualidades dé lugar a un cambio de registro.

Merced a las televisiones y a las múltiples retransmisiones, el fútbol es cada vez más global y, por ende, menos localizado, lo que reporta un seguimiento del espectáculo cada vez más internacional.

Este partido tenía el interés para la afición española del enfrentamiento dual de dos futbolistas que militan en el FC Barcelona, Leo Messi y Neymar jr, y son sólidos aspirantes al Balón de Oro que vuelve a organizar en solitario la revista gala France Football. Además de estos líderes, figuraban en las alineaciones muchos futbolistas con presente o pasado en la liga española.

El horario, que no alcanzaba la madrugada española, también coadyuvó a un seguimiento importante de aficionados que diferimos la hora del sueño por los muchos alicientes deportivos del match.

El resultado y las incidencias del juego ya han sido ampliamente difundidos. La derrota, sin paliativos, de Argentina le coloca en una difícil situación clasificatoria, que, quizá, le obligue a un  cambio en la gestión de las personas.

El avión particular de Neymar llevó en el viaje de ida a pasajeros ilustres como sus compañeros blaugranas Messi y Mascherano, eventuales adversarios en razón de patria. Sobre el césped, amarillos y albicelestes, defendieron su suerte con desigual fortuna y encomio.

Las dos derrotas ante Chile en las dos últimas ediciones de la Copa América ha minado la moral de una generación de futbolistas que no aprovecha disponer del jugador más talentoso del planeta y anda a la deriva con alarma social deportiva de una afición que clama por una reflexión profunda no exenta de cambios nominales.

El marketing o la simplicidad analítica, conlleva a individualizar excesivamente los eventos deportivos, aunque tengan una composición plural y un concepto colectivo. Lógicamente, en esa obsesión reduccionista, Messi y Neymar han copado el duelo como primeras figuras de cartel.

El resultado y las vicisitudes del juego no admiten duda, acerca de la superioridad del equipo que jugaba Neymar que, además, en el plano personal, marcó un tanto y dio una asistencia de gol.

Escribiendo sin faltar un ápice a la verdad, el acento puede desvirtuar el concepto. El énfasis informativo puede incidir en Neymar en positivo o en Messi en negativo. El decante de la prensa, una vez más, pone de manifiesto intereses que, a veces, van interesadamente a beneficio de terceros.

En el trasfondo está la denominación del Balón de Oro con el trío que subió al podio el pasado año, más algún tapado como Antoine Griezmann. En el barómetro actual de la revista francesa, repiten los tres primeros Messi, Cristiano Ronaldo y Neymar, pero es advertible una flecha verde de subida en el caso de los barcelonistas, en tanto que el madridista queda estancado.

Todo lo que Leo Messi ha ganado – y mucho – lo ha hecho con su club de toda la vida y a través de la camiseta blaugrana se le ha de ponderar su liderazgo en el fútbol mundial. Pero los oportunistas no pierden comba y se olvidan del ascenso de Neymar para centrarse en Messi, en su envoltura albiceleste. Son los mismos que minimizaron su exhibición en el Sánchez Pizjuán de Sevilla en la última fecha. O así piensa nuestra pluma.

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N.B. Ha muerto el ex boxeador aragonés Perico Fernández que llegó a colocarse la diadema de campeón del mundo. Descanse en paz. En breve, le dedicaremos un artículo.