A bote pronto

Lavado de cara al Barça

La tarde había alegrado al FC Barcelona, con el cuarto empate consecutivo del eterno rival que, sin su mejor armador,  Lukas Modric, y su escudero Casemiro pierde muchos enteros.

El liderato estaba en sus manos, “solo” faltaba ganar en Balaídos. El empecinamiento de Luis Enrique, con sus rotaciones reiteradas y plurales, que alteran nominal y tácticamente el desarrollo del juego blaugrana fue un impedimento superlativo.

Real Celta de Vigo 4 FC Barcelona 3, intervinientes y goles

Celta de Vigo: Sergio Álvarez; Hugo Mallo, Sergi Gómez, Cabral, Roncaglia; Radoja, Hernández, , Wass (Jonny, min.82); Pione Sisto, Bongonda (Marcelo Díaz, min.61) y Aspas (Guidetti, min.87).
FC Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Mathieu, Jordi Alba (Paco Alcácer, min 79); Busquets (Denis Suárez, min.75), André Gomes; Arda Turan, Neymar, Rafinha (Iniesta, min.46); Luis Suárez.
Goles: 1-0, m.22: Pione Sisto. 2-0, m.31: Aspas. 3-0, m.33: Mathieu, en propia puerta. 3-1, m.57: Piqué. 3-2, m. 63: Neymar, de penalti. 4-2, m.76: Tucu Hernández. 4-3, m.86: Piqué.

Árbitro: Vicandi Garrido (vasco). Amonestó a Hugo Mallo, por parte del Celta, y a Busquets, Luis Suárez y Piqué, por la del Barcelona.

Desenlace repetido

Otra vez, al unísono, Rakitic e Iniesta no estuvieron en el once titular, sustituidos por André Gomes y Arda Turan cuyo encaje está por definir y confirmar.

No le valió a Luis Enrique la lección del curso pasado y el lavado de cara que sufrió su equipo con el 4-1 recibido. Dispuso de una alineación muy expuesta y criticada por las redes, antes de su fatal puesta en escena. Mucha crítica se adelantó a los acontecimientos y previó la debacle, por lo que no cabe esgrimir que a toro pasado es fácil.

No hace falta obtener la licenciatura de fútbol para advertir que a la medular blaugrana le faltaba brío, sangre, sudor y alma para combatir de igual a igual al equipo celeste de Berizzo.

Los interiores elegidos no eran, a ojos vista de la mayoría, los mejor dotados para acompañar a un Busquets en horas bajas y lejos de su mejor momento de forma.

El equipo empezó bien, presionando arriba y obligando a dos tarascadas de Hugo Mayo en los minutos 1 y 16 sobre de los que obtuvo la impunidad incomprensible de Vicaldi Garrido.

Pasado ese cuarto de hora, el Celta ahogó y arrolló a ese Barça roto por el medio, que siempre llegaba tarde a las disputas y perdía los balones con insultante facilidad porque sus delanteros recibían de espaldas y estaban muy encimados por sus pares.

El resumen de ese panorama desalentador son los tres goles percutidos en los minutos 22, 31 y 33. En el que abrió la lata, Ter Stegen precipita un pase a Busquets que fue interceptado, con pase a Sisto que cruza sobre la tímida salida del alemán. El segundo gol nace en una pérdida en ataque de Luis Suárez con un balón largo que Busquets solo puede peinar hacia atrás para beneficio de Iago Aspas que se busca espacio entre Piqué y Alba, que van reculando, para disparar también cruzado, esta vez, al palo izquierdo.  La chirigota del primer tiempo la  completa Mathieu marcando en propia meta en otro desajuste defensivo.

Once minutos y tres goles encajados parecían finiquitar la suerte del partido, ajenos a las alternancias del segundo período.

Con se impuso el orden y la cordura. El equipo dio señales de identidad y el Celta acusó el esfuerzo realizado. Pronto se consigue el fruto de la mayor racionalidad con goles en los minutos 57 y 63 que llevan el miedo al equipo local. El primero culé, de jugada ensayada, con córner en corto de Neymar sobre Iniesta y centro oblicuo a puerta que Piqué remata anticipándose a los centrales. El segundo en un penalti por agarrón por detrás a la camiseta de André Gomes. Más claro pareció otro posterior sobre Neymar que le desestabilizan claramente en el momento del remate.

Se inicia el último cuarto de hora y Denis Suárez sustituye a Busquets en una nueva recomposición del dibujo, pero al minuto llega el momento Ter Stegen.  En lugar de abrir el juego por la derecha que era vía libre pretende pasar la pelota al bando izquierdo salvando la posición de Tucu Hernández, pero el balón “tropieza” en la cabeza del delantero y cobra destino a gol.

Con amor propio y gallardía, empujados por Piqué y con la sapiencia infinita de Iniesta, aún tuvo arrestos de volver a reducir la ventaja a la mínima en otro cabezazo ganador del central catalán. Faltaban 4 minutos y el descuento.

La igualada a cuatro estuvo en la testa de Neymar y del propio Piqué en sendos cabezazos que salieron cerca del palo izquierdo con Sergio Álvarez batido, en los minutos 89 y 92.

En el segundo tiempo habían desaparecido los recogepelotas y el partido había sufrido interrupciones por los cambios y por lesiones locales a conveniencia del marcador favorable. Se señalaron cinco minutos de descuento, de los que efectivos apenas se jugaron la mitad, pero la prolongación a ese tiempo extra fue solo de ¡seis segundos!

El FC Barcelona no tiene la especialidad de las grandes remontadas y se quedó en las puertas. Ganó el Celta que en el cómputo global del partido fue netamente mejor. Se advierte en el análisis individual, con el mérito atribuido a las actuaciones de varios jugadores locales, en contraposición con la mala nota media de los blaugranas.

Somero análisis individual blaugrana

Luis Enrique, entrenador: Su equipo ha vuelto a encajar cuatro goles como en el curso precedente. Le fallaron los planes y los hombres que eligió no le respondieron a su singular pizarra. Tenían razón muchos internautas que, en las horas previas, desconfiaron de esa alineación. Se atribuye la responsabilidad, pero es un rol que asume en función del cargo y sin convencimiento personal. No ha sido nunca la humildad su mejor cualidad.

Portería: Ter Stegen tuvo cuota de culpa en el primer gol con pase vertical comprometido y poco preciso a Busquiets. Estuvo invisible en los tres goles primeros y quedó retratado en el cuarto gol que entra por derecho en su currículum deportivo.

Defensas: Discreto Sergi Roberto, muy exigido por la velocidad del rival; Piqué fue el mejor con el único lunar de que no supo tapar  a Aspas en el segundo gol; Mathieu no dio seguridad a la zaga y tuvo la desgracia del gol en propia meta y Alba, muy sumido en tareas defensivas fue superado.

Medios: Desconectados André Gomes y Arda Turan que jugaron a un ritmo inferior a sus rivales, perdiendo con nítidez los lances del juego. Busquets, poco auxiliado, sigue lejos de su mejor estado de forma. Está en la foto de dos goles.

Delantera: Rafinha volvió al lugar de su eclosión como futbolista. Jugó 45 minutos y fue totalmente intrascendente. Luis Suárez, muy vigilado, le faltó acierto rematador. Neymar, intentó muchas cosas y le salieron menos.

Cambios: Iniesta, en su partido 600, jugo unos segundos 45 minutos excelsos y fue, con Piqué, el artífice del cambio de registro blaugrana. Denis Suárez, suya fue la brillante jugada con asistencia de gol – el tercero – y que nace de una recuperación propia. Alcácer, tuvo pocos minutos y sin opciones.

Arbitro: El colegiado vasco Vicandi Garrido que no obtuvo mejor puntuación que el grueso de los barcelonistas. Nos pareció indolente con su media sonrisa repetida cuando reclamaban algunos jugadores.

El Atlético, que había hecho los deberes en Mestalla superando el contratiempo de fallar dos penaltis, es el nuevo líder de la clasificación de la Liga. Y lo será por un  mínimo de dos semanas, porque ahora el calendario marca la hora de las selecciones. Días duros para el FC Barcelona y el Real Madrid, el cuadro catalán goleado y el madrileño que se le ha olvidado ganar. O así piensa nuestra pluma.

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