A bote pronto

Empate de España que supo a poco

España pudo sacarse la espina de su derrota por dos goles a cero en París en la disputa de la Eurocopa frente a la selección transalpina, pero tiró al traste una hora de fútbol primoroso, comandado por un dúo diabólico. El que forman Andrés Iniesta y David Silva.

Italia 1 España 1, intervinientes y goles

Italia: Buffon (4), Barzagli (6), Bonucci (7), Romagnoli (7), Florenzi (6), Parolo (4) (Belotti (5), m. 76), De Rossi (6), Montolivo (5) (Bonaventura (5), m. 29), De Sciglio (4), Eder (5), Pellé (4) (Immobile (7), m. 59). Entrenador: Giampiero Ventura ( ).

España: De Gea (6), Carvajal (6), Piqué (7), Ramos (4), Jordi Alba (5) (Nacho (6), m. 22), Busquets (8), Koke (7), Iniesta (9), Vitolo (7) (Thiago (s.c.), m. 84), Diego Costa (5) (Morata (6), m. 66), Silva (8). Entrenador: Julen Lopetegui (7).

Goles: 0-1 (m. 55), Vitolo, a puerta vacía. 1-1 (m. 82), De Rossi, de penalti).

Árbitro: F. Brych (4), alemán. Mostró amarilla a Busquets (m. 26), Vitolo (m. 44), Costa (m. 45), Parolo (m. 49), Bonaventura (m. 62), Ramos (m. 75), Piqué (m. 85) y Bonucci (m. 87).

Campo: Juventus Stadium de Turín (40.000 espectadores).

Dominio español en Turín

España jugó en terreno italiano toda la primera mitad con una posesión de balón escandalosa del 75%, pero cuya más efectiva traducción fue en la producción de saques de esquina. Lanzó hasta ocho y porque el colegiado escatimó otro a Silva.

El gol no llegaba porque los hispanos se empecinaban en florituras en los pasillos interiores que iban salvando obstáculos sin conseguir posiciones de remate claras frente a Buffon. En los centros, el ataque contaba con los centrales defensivos en las numerosas jugadas a balón parado.

Diego Costa fue el “nueve” elegido por Lopetegui. Se mueve mejor en espacios abiertos que en terrenos más abonados, aunque su refriega con los rivales sea constante.

Iniesta y Silva son, con toda probabilidad, los dos futbolistas más brillantes del fútbol español. Ambos se buscan para asociarse e imponer su jerarquía. Su nivel técnico es excepcional y en el Juventus Stadium de Turín dejaron muestras de ello, regalando exquisiteces.

Al compás de los dos genios, acompañados por el imprescindible Busquets y por Koke en fase de afianzamiento, España se adueñó del centro del campo y permitió que sus laterales Carvajal y Alba se sumaran activamente al ataque por sus carriles.

En el ecuador del tiempo hubo que lamentar la lesión de Alba en el bíceps femoral de la pierna izquierda que le inhabilitó y fue sustituido por Nacho que cumplió con nota su cometido.

El balón rondaba el área italiana y hubo dos remates de Piqué en jugadas ensayadas y otros dos de Silva e Iniesta a los que faltó fuerza o precisión y, en alguno, ambas cosas.

Al filo de la media hora, el percance lo sufrió Montolivo en una entrada excesiva de Ramos que no fue castigada, teniendo que salir en camilla y ser sustituido. El cero a cero del descanso no reflejaba la superioridad del equipo español y las gradas de Turín reflejaban el temor por la suerte italiana.

Con el mismo guion y con los mismos intérpretes, comenzó el segundo acto. El gol español llegaría temprano y tuvo la firma de Vitolo, con la colaboración en positivo de Busquets, con su pase vertical profundo y negativo de Buffon, que salió para despejar y dio una patada al aire rebasándole el balón que el canario remató a la carrera a puerta vacía.

Parecía que el cero a cero resultaba un mal menor para una Italia conformista y consciente de su inferioridad. El gol en contra reactivó al equipo, ahora ya con Inmobile sobre el terreno de juego que le dio frescura, ritmo e intensidad.

En el minuto 66, el colegiado debió expulsar a Costa que, a juego parado, dio un puntapié a un balón cuando ya tenía una tarjeta por un codazo a Bonucci en la primera mitad. Le corrigió Lopetegui ordenando su cambio por Morata que volvía al que fuera su campo los últimos dos años. Pero la permisividad del colegiado posibilitó que España siguiera con igualdad numérica. Las protestas del público y de los futbolistas locales fueron en vano.

Con el acoso italiano empezaba a aflorar el peligro y solo Iniesta imprimía pausa. Lopetegui tardó en intervenir y solo lo hizo ya con el marcador igualado con la entrada de Thiago, el futbolista damnificado por la recuperación física del capitán del FC Barcelona, por Vitolo.

En la recta final, Éder se anticipa a Ramos quien, torpemente deja el pie y comete penalti que el colegiado no ve en primera instancia pero que fue corregido por su asistente.

Italia, temerosa, dio por bueno el empate a partir de una contra de España que pudo desnivelar el marcador nuevamente a su favor, pues fue la “squadra azzurra” quien demoró el juego con el retardo en poner la pelota en juego.

En el cómputo global, España tuvo la posesión en una proporción de 64/36. Llevó la batuta del juego y el empate registrado es bueno para la clasificación de grupos, pero deja sabor a poco por la sensación que se dejó escapar una victoria al alcance y por la que acumuló más méritos.

Notas individuales

De Gea fue un espectador más y no pudo hacer nada en el único tiro recibido que fue el penalti. Si acaso hacer caso a Morata que le indicaba la orientación del disparo de De Rossi, pero que el guardameta intuyó equivocadamente a su izquierda.

En la defensa cumplieron bien los laterales y en el centro con Piqué en forma que cumplió su partido oficial número 500 en el futbol profesional. El indiscutible Ramos está fuera de forma. Un error suyo le costó la tarjeta amarilla a Busquets que tuvo que hacer una falta táctica, pero donde quedó más señalado fue en el penalti cometido, el cuarto en esta temporada, en una acción imprudente.

Bien Koke y Busquets con gran despliegue para beneficio de los artistas Iniesta y Silva. Como el conjunto, su participación fue de más a menos.

Arriba, Costa y Vitolo lucharon con escasa fortuna. Morata no aprovechó los minutos que dispuso.

Ahora aguarda el domingo Albania. Un rival asequible, pero debe evitarse caer en la complacencia, pues el fútbol albanés está experimentando un crecimiento impensado. El seleccionador hará rotaciones, pero no debe ser un equipo nuevo. O así piensa nuestra pluma.

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