A bote pronto

Los dioses DIOS y D10S

El “Lega” cubre el hueco que ha dejado el descendido Getafe, otro equipo residente en la zona sureña de Madrid. Sea por la novedad o no, su afición es mucho más numerosa y entregada a la causa.

El Club protagonizó una simpática campaña de marketing, dando la vuelta a la tortilla y refiriéndose a la cita como un “partido trampa” en el que el rival puede sorprender, para reconocer en otro eslogan: “Que sea lo que Dios quiera… o no”. Y fue lo que quiso el D10S blaugrana, en una nueva exhibición de talento.

El campo de Butarque está en zona agrícola de antigua siembra de pepinos, de ahí el calificativo de “pepineros” con los que se denomina cariñosamente a futbolistas y aficionados. Completó el aforo con once mil almas que en su estreno en la División de Honor ya ha recibido al campeón de la liga y al subcampeón de Europa. Les queda solo la visita del Real Madrid para completar el trío de visitantes con más brillo.

Ese “sentimiento pepinero” que reza su lema deportivo. les sirvió para arrancar un empate en su debut domiciliario frente al Atlético. Ante el FC Barcelona, las aspiraciones eran altas, hasta el punto de que su entrenador Garitano no firmaba de antemano el empate, convenciendo a los suyos con evidencias del estilo de: “El Barça es de nuestra liga. Que yo sepa, ascendimos y ellos son uno de los veinte equipos de Primera”, aunque no se le escapaba el reconocimiento al rival: “Sabemos que ellos son los mejores”.

En esas circunstancias ilusionantes que rodea al “Lega”, debutó el Barça en el  nuevo horario de las 13 horas impuesto por Laliga para atender el mercado asiático. Ello obligó a los barcelonistas a hacer noche en la previa, cuando era un viaje cómodo de avión que en horario estandarizado hubiera permitido la ida y vuelta en la misma jornada.

Ese tour de force que representa el jugar 7 partidos en 23 días obliga a Luis Enrique a mover fichas y dar alternancias a hombres de refresco. Volvió a hacerlo en la soleada matinal, pero no solamente en la configuración nominal, sino también en la composición táctica.

Leganés 1 FC Barcelona 5, intervinientes y goles

Leganés: Serantes; Víctor Díaz, Bustinza, Insua, Diego Rico; Medjani (Rubén Pérez, min.46), Unai López (Omar, min.61), Sastre; Koné, Machís (Szymowski, min.61) y Gabriel.

FC Barcelona:Ter Stegen; Mascherano, Piqué, Umtiti; Rafinha, Jordi Alba, Rakitic (Arda Turan, min.55), Iniesta (Denis Suárez, min.65); Messi, Neymar y Luis Suárez (Alcácer, min.55).

Goles: 0-1, m.15: Messi. 0-2, min.30: Luis Suárez. 0-3, min.43: Neymar. 0-4, min.54: Messi. 0-5, min.63: Rafinha. 1-5, min.80: Gabriel.

Árbitro: De Burgos Bengoetxea (Comité vasco). Amonestó a Rakitic (min.24), Medjani (min.26), Víctor Díaz (min.38), Bustinza (min.53), Neymar (min.79) y Omar (min.86).

El partido

El técnico blaugrana instauró una línea defensiva formada por tres centrales, cubriendo a Piqué los también centrales Mascherano y Umtiti en la lateralidad. Con ello poblaba la media con la incorporación de Rafinha, al que Luis Enrique se ve en deuda, que acompañaba al recuperado Iniesta, a Rakitic y a un Alba en posición avanzada. Arriba, el “tridente”. Esta táctica de jugar solo con tres defensas y de perfil  central ya lo probó con éxito Pep Guardiola en la final de Copa frente al Athletic en Valencia.

Los hombres del técnico guipuzcoano hicieron gala de ese espíritu inconformista y desarrollaron un fútbol de buenos principios y con una exigente presión en la zona alta, favorecida por la ausencia voluntaria de Busquets, dispensado para la ocasión. En ese menester, el FC Barcelona tuvo dificultades en engarzar su juego, pero se sabía que si los locales no obtenían fruto de ese esfuerzo al límite, el reloj jugaba en su contra y les pasaría factura física.

El zarpazo llegó antes de lo previsto, al cierre del primer de los seis cuartos, en un contraataque fulgurante donde Messi sirve de primeras a Suárez en profundidad que se zafa de su adversario y devuelve el balón al argentino que le acompañó en la carrera para fusilar casi a placer.

Un gol que resolvía los problemas defensivos blaugranas, cuyos hombres, en especial Mascherano al que Machís superaba con cierta asiduidad, no se acababan de acoplar al nuevo sistema y las acometidas de los “pepineros” llevaban peligro real a la meta de Ter Stegen, si bien sus intervenciones eran más en la primera fase de creación que resolvía con la solvencia que le es propia, aunque en la segunda instancia se notaban las ausencias del referido Busquets y de Sergi Roberto. Ni en estas últimas circunstancias, tuvo hueco en el “once” La situación de Aleix Vidalpor lo que su ostracismo que explicamos ayer da otra vuelta de tuerca y abre las puertas a una salida convenida.

Con el partido abierto y con espacios, los blaugranas se encontraron a gusto agazapados y con el mordiente que les proporciona los tres atacantes. Acompasadamente y a los cierres también del segundo y tercer cuarto llegan nuevos goles, esta vez materializados por Suárez y Messi para cerrar el primer tiempo con un elocuente 0-3, consecuencia de los muchos metros ofrecidos entre la espalda de la defensa y el cancerbero Serantes.

Con el trabajo realizado, el segundo período fue más de contemporización y llegaron dos goles más. Un penalti claro sobre Neymar, que es derribado cuando se disponía a rematar frente a Serantes y un zurdazo a la escuadra de Rafinha completaron “la manita”.

Gabriel marcaría el gol local en un excelente lanzamiento de un golpe franco, lo cual disgustó a Ter Stegen por romper su imbatibilidad y, antes, por esa señalización de la falta un tanto rigurosa.

El experimento de Luis Enrique se saldó holgadamente con éxito. La ventaja de tener un Suárez que hizo un trabajo descomunal al que el acierto le acompañó, a un Neymar brillante y, en ocasiones, excesivo, lo que soliviantó a algunos. Pero por encima de todo, disponer de un Leo Messi estelar, en estado de gracia, que jugó en la media punta, en posiciones centradas y dictó de nuevo todo un magisterio. El argentino canterano del Barça juega para sí y para sus compañeros, brilla con luz propia y hace lucir a sus compañeros, con su visión panorámica privilegiada y el guante ejecutor de su pierna izquierda. O así piensa nuestra pluma.

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