A bote pronto

Bale y Cristiano Ronaldo, cambio de rol a la vista

La figura consolidada de Gareth Bale, aún con margen de mejora, amenaza con eclipsar el protagonismo de Cristiano Ronaldo que, para algunos analistas, ha iniciado un lento declive en su carrera profesional.

El Real Madrid confía en que el mal estado de forma de Cristiano Ronaldo sea un hecho puntual y recupere su facilidad goleadora, pero, en el entretanto, Gareth Bale se está erigiendo en el principal baluarte de la “BBC” y del equipo, en general.

A sus 27 años, el galés, fichado en el verano del año 2013 del equipo londinense del Tottenham, ha iniciado su cuarta temporada en el equipo blanco. Tardó un tiempo en adaptarse, con dos hándicaps importantes, uno sobre el terreno de juego y otro, fuera del mismo.

Vestido de corto ha tenido y tiene que competir con Cristiano Ronaldo, jugador egoísta con el balón y que requiere todo el protagonismo ante el gol hasta extremos inverosímiles, como no festejar el gol de sus compañeros aunque sea clave para alcanzar un resultado positivo o, incluso, en el más difícil todavía, reclamar fuera de juego en un gol de Morata, canterano que este curso presenta unos números muy superiores a los suyos.

También ha tenido que modificar su posición, circunscribiéndose a la banda derecha para dejar el carril izquierdo a las subidas de Marcelo y a las diagonales de Cristiano Ronaldo.

Fuera del terreno, ha tenido muchas dificultades de entronque social por su poca facilidad y escasa voluntad en conocer y hablar el idioma español, precisando intérprete hasta no ha mucho.

Florentino Pérez ha renovado al luso hasta el año 2021 que cumplirá 36 años y al galés hasta el año 2022 que tendrá 33 años. El cambio de rol no admite un calendario natural y se va a precipitar en el tiempo, tanto por la progresión de uno como por la merma del otro.

En el terreno deportivo Zidane tiene un grave problema en el encaje de piezas, para otorgar el protagonismo individual proporcional a las magnitudes reales de contribución al equipo. El egocentrismo exacerbado de Cristiano Ronaldo es un encaje de complicado trámite y azarosa gestión.

Bale es presente, un jugador de muy altas prestaciones y que destaca por su rapidez en el juego que le hace imparable en los espacios abiertos, por su técnica individual y la calidad de sus remates tanto con el pie como con la cabeza en la que se impone con su potente salto.

La ambición desmedida de Cristiano Ronaldo puede percutir en el papel estelar que tiene que protagonizar Bale, obturando su crecimiento natural.

Si los acontecimientos se precipitan, el amor propio de Cristiano Ronaldo explotará y hará difícil la convivencia en el vestuario, porque Bale debe abandonar su papel de acólito para ser actor principal.

Llegados a ese punto, que se aventura para antes de la expiración del contrato de Cristiano Ronaldo en el 2021, futbolista y presidente buscarán una salida pactada que no perjudique los intereses económicos del Real Madrid, ni el ego del futbolista. Para la Institución merengue, el acuerdo le exonerará del pago de unas cifras que no se corresponderían con el rendimiento deportivo, mientras que el futbolista podría recuperar el protagonismo mayor en otro campeonato y otro equipo con menos fuste.

El carácter tan competitivo del portugués de ultramar es una garantía para Florentino Pérez que sabe que no se quedaría en el Real Madrid a la sopa boba sin ser protagónico sobre el césped, por lo que el riesgo de la ligazón de un contrato tan largo a un jugador veterano queda bastante disipado.

Gareth Bale ha sido el fichaje más caro de la historia del fútbol hasta este año que Paul Pogba ha tomado el protagonismo este verano con el traspaso de la Juventus al Manchester United por un precio mayor a 120 millones de euros. El de Bale alcanzó 101 millones, que algunas fuentes elevan a 111 millones; sin embargo, el mandatario blanco lo redujo a 91, si bien la publicación de cifras dejó en falso la versión de Florentino Pérez.

El fútbol en general y los equipos top-ten en particular generan tantos recursos que incluso el pago de estas cantidades obscenas tienen las contrapartidas necesarias para hacerlas rentables en el balance.

El Real Madrid ya ha hecho los deberes para consolidar su plantilla. El FC Barcelona está en ello, renovó a Busquets y Neymar y está en negociaciones con Rakitic, Iniesta y Suárez y deja para el cierre a Leo Messi que dispondrá el contrato económico que él establezca, con escaso margen para la negociación.

Los clubes se afanan en buscar patrocinadores e ingresos atípicos por doquier y ello sirve para procurar las mejoras plantillas y el dinero se va, desproporcionadamente en ocasiones, hacia los futbolistas. Ello quiere decir que el capital que genera el fútbol se queda para los protagonistas principales, de forma que los apuros económicos de los clubes amenazan con no tener fin.

Luego, cuando no haya más piedras donde buscar dinero o la imaginación se acabe, los contratos y salarios se acondicionarán a la nueva realidad. Mientras tanto, el globo se sigue hinchando. O así piensa nuestra pluma.

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