A bote pronto

Alcácer fue el damnificado de Alemania

El FC Barcelona obtuvo una meritoria victoria en los difíciles confines alemanes, remontando un resultado adverso a través de la rectificación táctica y de cambios nominales en la alineación. El Borussia Mönchengladbach fue un rival que vendió cara su derrota.

Los análisis postpartido vienen indefectiblemente asociado al resultado y en esta visita del FC Barcelona al Borussia Park no podía ser una excepción. La difícil victoria tiene el mérito repercutido  de labrarse superando un marcador adverso de inicio y en un escenario apasionado con un público entregado a su equipo que cubría todas sus gradas.

En ese enclave, el éxito se asocia a la gesta y muchas veces encubre algunos aspectos negativos que forzaron al equipo a un registro superior para compensarlos. Sería el caso de este partido, donde el FC Barcelona acumuló errores individuales y conceptuales que creó incertidumbre sobre la suerte del encuentro hasta el pitido final del colegiado esloveno.

Luis Enrique diseñó una táctica que sus hombres no la hicieron ganadora y, para ello, cambió el modelo clásico del fútbol blaugrana. Como el día de la visita liguera del Alavés, reconoció que el entrenador rival le había sorprendido. Pensó en un Borussia M’Gladback de presión alta y diseñó un equipo concebido para el contragolpe con dos puntas en el juego interior que ganaran la espalda de la defensa germana.

La realidad es que Thomas Tuchel (¿sustituto de Zidane en el corto plazo?) posicionó a sus hombres en zonas más cercanas a la retaguardia, cerrando los espacios de evolución de los barcelonistas y dedicando un marcaje férreo sobre Neymar que abandonó la banda izquierda con frecuencia para dirigir las operaciones de ataque.

Paco Alcácer tenía su primera gran oportunidad dejugar de inicio en un partido grande, con muchos ojos escrutadores de su juego.

Haciendo tándem con Luis Suárez, jugó por detrás del uruguayo, en zonas muy tupidas y con muy escasa conexión con el balón. En una hora de juego solo tocó siete balones, el primero de ellos transcurrido ya el cuarto de hora. Se hartó de correr intentando desmarques para morir en el intento, víctima de la jaula alemana programada en el sector de campo que ocupaba.

Empieza a tener Alcácer el síndrome del goleador al no haberse estrenado. Ello le pasó a David Villa, sin ir más lejos y es común en la gente que vive del gol. En sus cortas apariciones, ha tenido dos oportunidades de romper el maleficio. En Leganés el árbitro anuló su gol por fuera de juego y en Gijón, su gran remate de primera anticipándose al defensa se estrelló en el travesaño y supuso el gol de Neymar con la finta pectoral de dibujos animados.

Robert Fernández, el secretario técnico, reconoció que, al principio,  buscaban un “cuarto delantero” que supiera jugar por las bandas, tipo Nolito, Gameiro o Vietto, entre otros. Después convinieron con Luis Enrique doblar la posición de Luis Suárez con un jugador específico de área.

Paco Alcácer ha costado 30 millones que pueden ser unos cuantos más en función de las variables. Este coste pesa sobre el jugador al que se le exige un rendimiento inmediato en función del esfuerzo económico.

El de Torrent necesita un período de adaptación para que absorba los mecanismos singulares del fútbol culé. Su calidad y olfato goleador está contrastada. En suelo alemán ha dado un paso atrás, pero no se ha de computar en su debe, sino en el diseño del partido en el que fue victimario anunciado.

Luis Enrique estuvo humilde y versátil, al tiempo. Volvió al dibujo clásico y el FC Barcelona con Rafinha y Arda sobre el campo cambió la decoración y el resultado.

La medular blaugrana en la hora de juego que estuvo Alcácer sobre el terreno falló individualmente. Rakitic estuvo espeso, perdió balones y no recuperó ninguno; a Busquets le cuesta adquirir la forma en los arranques de curso y fue el primer culpable del gol encajado y de otras imprecisiones e Iniesta, actuó por debajo del alto nivel que ofrece en las grandes ocasiones, pues estuvo apretado y poco imaginativo.

Sin ese soporte, Alcácer anduvo perdido por la poca conexión atrás y la falta de automatismos para combinar con Luis Suárez y Neymar.

La recomendación al recién llegado no puede ser otra de que ponga todo su interés en interiorizar los principios tácticos del equipo y que tenga ese punto de paciencia requerida para revertir su suerte. Puede tomar la referencia del turco Arda Turan. O así piensa nuestra pluma.

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